La empresa transnacional Stanley Black & Decker liquidó a 600 trabajadores y anunció el cierre de su planta ubicada en Puebla, una decisión que tomó por sorpresa a empleados de las áreas operativa y administrativa.
Durante la mañana de este jueves, personal de los tres turnos fue convocado a reuniones en las instalaciones de la fábrica, localizada junto a la autopista México-Puebla. Ahí, representantes del corporativo informaron el cese definitivo de operaciones y el término de la relación laboral.
De acuerdo con testimonios de los trabajadores, la compañía argumentó problemas económicos que hicieron inviable la continuidad de la planta, dedicada a la fabricación de herramientas y con más de 50 años de presencia en la entidad.
Los empleados señalaron que las liquidaciones se realizan al 100 por ciento conforme a la ley. Sin embargo, expresaron incertidumbre por el impacto que la medida tendrá en cientos de familias, especialmente en casos de colaboradores con más de tres décadas de antigüedad.
Además, algunos afectados cuestionaron la actuación del sindicato afiliado a la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), al asegurar que no fueron advertidos sobre la situación financiera de la empresa ni recibieron acompañamiento durante el anuncio.
Por su parte, el presidente del Consejo Nacional de Organismos Empresariales (COE), César Bonilla Yunes, consideró que el cierre responde a los ajustes y reacomodos que enfrenta la industria en un entorno de competencia global cada vez más intensa.
El representante empresarial señaló que, aunque existen esfuerzos para fortalecer el empleo y la actividad productiva, las compañías son cada vez más sensibles a las condiciones económicas internacionales, lo que puede derivar en decisiones como la reubicación o cierre de operaciones.
La salida de Stanley Black & Decker representa la pérdida de cientos de empleos en Puebla y marca el fin de una etapa para una de las plantas manufactureras con mayor trayectoria en la región.





