La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que aspira a ser recordada por su compromiso con la ciudadanía y por haber dedicado sus esfuerzos al bienestar de la población, con un modelo de gobierno basado en la prosperidad compartida y la atención prioritaria a los sectores más vulnerables.
Al hablar sobre la huella que desea dejar en el país, la mandataria destacó que su objetivo no se limita a la evaluación de su administración, sino que también contempla la percepción que tendrán las futuras generaciones sobre su desempeño al frente del Ejecutivo federal.
“¿Cómo quiero que me recuerden mis nietos y los nietos de los nietos de todos los mexicanos? Como una buena presidenta, como una presidenta que atiende y quiere al pueblo, y que hizo todo lo que estaba en sus manos, su conciencia, su vida, para el bienestar del pueblo; con un modelo económico: la prosperidad compartida”, expresó.
PROSPERIDAD COMPARTIDA Y HUMANISMO MEXICANO
Sheinbaum explicó que la prosperidad compartida forma parte de la visión de gobierno que retomó de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, y que se sustenta en el principio de “por el bien de todos, primero los pobres”.
Este planteamiento está vinculado con el llamado humanismo mexicano, una visión política y social que su administración presenta como base para orientar las decisiones públicas hacia el bienestar colectivo, la reducción de las desigualdades y la atención de quienes enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.
Bajo este enfoque, el crecimiento económico debe traducirse en mejores condiciones de vida para la población y no concentrarse únicamente en determinados sectores, de acuerdo con los principios que ha defendido la mandataria.
De esta manera, Sheinbaum señaló que el legado que espera dejar estará relacionado con su desempeño como presidenta, su cercanía con la población y los esfuerzos realizados durante su administración para impulsar el bienestar de los mexicanos.

