La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reconoció el avance político de la comunidad mexicoamericana en Estados Unidos, luego de las victorias electorales de Xavier Becerra en California y Gina Hinojosa en Texas, quienes lograron imponerse a candidatos republicanos en los comicios del pasado 3 de noviembre.
Durante su conferencia con medios de comunicación, la mandataria consideró positivo que personas con ascendencia mexicana alcancen posiciones de relevancia en la política estadounidense, particularmente en dos entidades donde la población de origen latino tiene una presencia significativa.
Becerra derrotó al republicano Steve Hilton en California, resultado que lo coloca como el primer gobernador latino electo en la era moderna de ese estado. Su experiencia en el servicio público incluye la titularidad del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, así como la Fiscalía General californiana.
En Texas, Gina Hinojosa venció al republicano Greg Abbott, quien reconoció su derrota. La representante estatal por Austin consiguió previamente la candidatura demócrata en marzo y ahora se perfila como la primera mujer latina en ocupar la gubernatura texana. Su llegada también representa el retorno de un demócrata al gobierno estatal, después de más de tres décadas de administraciones republicanas.
Para Sheinbaum, estos acontecimientos reflejan la creciente participación de ciudadanos estadounidenses con raíces mexicanas en las decisiones políticas de su país. La presidenta destacó que ambos mantienen vínculos familiares con México y han conseguido reconocimiento dentro de sus respectivas entidades.
Al ser cuestionada sobre las posibles repercusiones de los resultados electorales en la relación bilateral, la titular del Ejecutivo mexicano evitó anticipar conflictos y sostuvo que su administración continuará trabajando para mantener el entendimiento con Washington.
Explicó que la política exterior de México tiene como fundamentos la defensa de la soberanía, el respeto a la integridad territorial y la colaboración entre gobiernos sin que ello implique subordinación.
En cuanto al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Sheinbaum consideró prematuro establecer si los cambios políticos derivados de las elecciones tendrán alguna consecuencia en su revisión.
Precisó que las negociaciones comerciales se mantienen con las autoridades federales estadounidenses, entre ellas el Departamento de Comercio, por lo que será necesario conocer si los resultados electorales influyen en la posición de la administración de Donald Trump.
La presidenta recordó que la jornada electoral contempló cargos legislativos y estatales, pero no modificó la integración del gobierno federal estadounidense.
Mientras se conocen los posibles efectos de esta nueva configuración política, México mantendrá abiertas las vías de comunicación con su principal socio comercial, con la intención de preservar una relación basada en el diálogo y el respeto mutuo.

