En un ambiente que por momentos dejó atrás la política para dar paso a la pasión futbolera, la presidenta Claudia Sheinbaum sorprendió este martes durante la Mañanera del Pueblo al presentar el trofeo original del Mundial 2026 en el Salón Tesorería de Palacio Nacional.
"Para los niños y niñas que ahorita están en la escuela, pero más tarde van a ver la Mañanera por redes sociales, les traemos la Copa", expresó la mandataria al mostrar la Copa Mundial de la FIFA 2026, a tan solo 100 días de que inicie la justa en la que 48 selecciones competirán por el trofeo más codiciado del futbol.
SHEINBAUM PRESUME LA COPA DEL MUNDO 2026 EN PALACIO NACIONAL
La Copa se encuentra en México como parte del tour mundial organizado por Coca-Cola, que la lleva por distintos países. En esta edición, la visita cobra un significado especial, ya que México será coanfitrión junto a Estados Unidos y Canadá.
Al término de la conferencia matutina, el exfutbolista brasileño Bebeto, campeón del mundo en 1994, fue el encargado de entregar el trofeo. Fiel a la memoria colectiva del futbol, lo arrulló como si fuera un bebé, replicando la icónica celebración que inmortalizó hace tres décadas. Posteriormente, Sheinbaum cargó la Copa y la alzó en señal de triunfo, gesto que provocó aplausos entre los asistentes.
25 BOLETOS DESTINADOS A CAMPEONES DEL FUTBOL
Durante el acto, la presidenta también recibió 25 boletos destinados a campeones del futbol social en México y un obsequio enviado por el titular de la FIFA, Gianni Infantino: una copa en miniatura y una bufanda conmemorativa.

Louis Balat, presidente de Coca-Cola México, destacó que la gira del trofeo recorrerá 10 ciudades del país con experiencias gratuitas para acercar la fiesta mundialista a miles de personas. Subrayó además el orgullo de que México sea anfitrión por tercera ocasión en la historia, un hecho inédito a nivel global.
Con el trofeo ya en la capital y la cuenta regresiva en marcha, la imagen de la Copa en Palacio Nacional dejó una estampa simbólica: México se alista para volver a colocarse en el centro del escenario mundial, ahora con el balón listo para rodar.




