Luego de que la Cámara de Diputados rechazara la reforma electoral impulsada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, la mandataria federal anunció que su gobierno presentará un "Plan B" para continuar con los objetivos centrales de su propuesta, enfocados en la reducción de gastos públicos en el sistema político y el fortalecimiento de los mecanismos de participación ciudadana.
Durante la conferencia matutina de este jueves, la titular del Ejecutivo federal cuestionó a los legisladores que votaron en contra de la iniciativa, incluidos algunos integrantes de partidos aliados al partido oficialista Morena.
Señaló que la propuesta tenía como propósito principal disminuir los recursos destinados a partidos políticos y organismos electorales, al considerar que existen privilegios que aún persisten dentro del sistema democrático mexicano.
La presidenta destacó que únicamente Morena, 12 diputados del Partido Verde Ecologista de México y un legislador del Partido del Trabajo respaldaron la reducción del financiamiento a los partidos, mientras que fuerzas como el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y Movimiento Ciudadano votaron en contra.
Sheinbaum Pardo argumentó que, de acuerdo con diversas encuestas, una parte importante de la población considera excesivo el presupuesto asignado a las autoridades electorales como el Instituto Nacional Electoral, especialmente en un contexto donde existen necesidades sociales prioritarias.
También mencionó la duplicidad de funciones entre el INE y los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples) como un factor que eleva el gasto público.
La mandataria subrayó que, aunque ya se anticipaba que la reforma no alcanzaría la mayoría calificada necesaria, decidió enviarla a votación como una forma de cumplir su compromiso de campaña y evidenciar la postura de cada fuerza política frente a la reducción de privilegios.
¿EN QUÉ CONSISTE EL PLAN B DE LA REFORMA ELECTORAL?
Tras el revés legislativo, la presidenta adelantó que el próximo 16 de marzo presentará una nueva estrategia que mantendrá la esencia de la reforma rechazada, pero que buscará aplicarse mediante otros mecanismos legales y administrativos.
Entre los principales puntos que contemplaría este Plan B destacan:
- Reducir los privilegios que aún existen en los congresos locales.
- Disminuir gastos considerados excesivos en los gobiernos municipales.
- Fortalecer los mecanismos de consulta popular.
- Impulsar una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones públicas.
Sheinbaum reiteró que el objetivo de estas acciones es lograr una administración más austera y redirigir recursos hacia programas sociales, infraestructura básica, educación, salud y servicios públicos.
Asimismo, sostuvo que la lucha contra los privilegios forma parte de la política de austeridad impulsada desde la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la cual, dijo, busca erradicar prácticas asociadas a la corrupción y al uso excesivo de recursos públicos.
Finalmente, la presidenta aseguró que su gobierno seguirá promoviendo reformas que permitan que el dinero público se utilice en beneficio directo de la población y no en estructuras burocráticas que consideró costosas.




