El Senado de la República aprobó una versión parcial del Plan B de la reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum, con 87 votos a favor y 41 en contra, tras una sesión que se prolongó por más de seis horas entre tensiones, negociaciones y confrontaciones políticas.
El dictamen, que modifica diversos artículos constitucionales como el 115, 116 y 134, será turnado a la Cámara de Diputados para continuar su proceso legislativo, aunque lo aprobado representa solo una parte del proyecto original.
Durante el debate, uno de los momentos clave fue la aprobación de la reserva presentada por la senadora del Partido del Trabajo, Lizeth Sánchez García, con la que se eliminó la propuesta de modificar el artículo 35 constitucional.
Esto impidió adelantar la revocación de mandato al 2027, por lo que este mecanismo se mantendrá bajo las reglas actuales, es decir, con una eventual consulta hasta 2028.
¿QUÉ CAMBIOS AVANZARON?
Aunque el Plan B original contemplaba una reforma más amplia, el Senado solo dio luz verde a algunos ajustes clave:
- Disminución de regidurías en ayuntamientos
- Límites al gasto de los congresos estatales
- Tope salarial para funcionarios de organismos electorales
- Reducción progresiva del presupuesto en órganos legislativos
Estas medidas buscan reducir costos en el sistema político y redistribuir recursos, una de las principales banderas del proyecto.
¿QUÉ QUEDÓ DESCARTADO?
- La modificación al artículo 35 para adelantar la revocación de mandato
- La reducción del financiamiento a partidos políticos
- Cambios en la representación proporcional (plurinominales)
- Ajustes más profundos al sistema electoral
La negativa del Partido del Trabajo fue clave para frenar estos cambios, obligando a Morena a "recortar" la iniciativa para lograr la mayoría necesaria.
ENFRENTAMIENTOS MARCAN LA SESIÓN
El debate no estuvo exento de polémica. Uno de los episodios más tensos fue el enfrentamiento entre la senadora Lilly Téllez y el senador Saúl Monreal, luego de acusaciones relacionadas con presuntos vínculos criminales.
A pesar de los choques verbales y las críticas de la oposición, que advirtió riesgos en la reforma, la mayoría oficialista logró sacar adelante el dictamen, aunque en una versión reducida.
Con esta aprobación parcial, el futuro del Plan B dependerá ahora de la discusión en la Cámara de Diputados, donde se definirá si se mantiene el contenido avalado por el Senado o se introducen nuevos cambios.




