Mientras Carlos Manzo, exalcalde independiente de Uruapan, agonizaba en el suelo tras recibir seis impactos de bala, su agresor ya reportaba el resultado del ataque a la célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que lo ordenó.
Quien le notifica a Jorge Armando García, alias El Licenciado, y señalado como uno de los coautores del crimen, es Ramiro Hernández Silva, alias El Jaguar, responsable de adiestrar a los homicidas del edil independiente.
"NO CREO QUE ESE GÜEY LA LIBRE"
Minutos después del atentado, El Jaguar llamó a Jorge Armando García, alias El Licenciado, señalado como uno de los coautores intelectuales:
"Le estaban dando, le querían dar RCP, pero, la neta, no creo que ese güey la libre, sinceramente", se le escucha decir.
En ese mismo reporte, aseguró que se había acercado al cuerpo del edil mientras era atendido cerca de una jardinera:
"Por eso se entrenó tan bien, era a quemarropa, pegarle en la maceta. Mire, yo me arrimé para ver al güey y yo le vi impactos en el pecho".
LA LLAMADA PREVIA
La comunicación entre ambos no fue solo posterior al crimen. Horas antes, Ramiro le había enviado a El Licenciado un audio de 24 segundos para confirmar que todo estaba listo.
En él, le informó que "los muchachos" tenían clara la orden, sabían quién era el objetivo y que estaría rodeado de gente, por lo que debían abrir fuego. La recompensa por la misión, según se reveló después, sería de dos millones de pesos.
"Lic, ya acabo de hablar con los muchachos, ya están ellos con la orden clara, ya saben bien quién es el objetivo, saben que hay que pegarle, saben que va a estar rodeado de gente, hay que abrirle fuego", afirmó.
En el mismo mensaje agregó que tenía listos a otros cómplices por si la operación se complicaba:
"Le mandé los nombres por si se complica la cosa pues para mandar ahí la ayuda... ¿Me entiende? Los morros están mentalizados y siguen firmes con la idea de pegarle".
¿QUÉ PASÓ CON "EL JAGUAR"?
Tres días antes de abandonar su domicilio por órdenes de El Licenciado para esconderse en un rancho de La Basilia, Ramiro Hernández dejó una carta a su pareja, donde reveló su participación en el atentado, le pidió perdón y le sugirió denunciar en Morelia, pues consideraba que en Uruapan había complicidad de las autoridades con el crimen organizado.
El propio El Jaguar, temiendo una traición, terminó ejecutado; el 9 de noviembre fue hallado sin vida a orillas de la carretera de la comunidad de Capacuaro, Michoacán, junto con Josué Fernando, un menor de 16 años a quien había adiestrado en el manejo de armas. Ambos cuerpos estaban al interior de bolsas de plástico y presentaban impactos de bala.

