Kennedy se convirtió en uno de los rostros más conocidos de la Patrulla Espiritual, colectivo originario de Tijuana que brinda apoyo a personas que enfrentan problemas de adicciones y viven en situación de calle.
Su historia llamó especialmente la atención a principios de 2026, luego de que se conociera que había pasado más de dos décadas viviendo en las calles y que, al aceptar ser ayudado, puso una condición: sus dos perros, Chato y Blanquita, debían acompañarlo.
Más de 22 años en situación de calle
Kennedy llevaba más de 22 años en situación de calle mientras enfrentaba problemas relacionados con el consumo de sustancias.
Su caso llegó hasta Jesús Ignacio Osuna Torres, conocido como "El Chiquilín" y líder de la Patrulla Espiritual, quien participó en su rescate en una plaza comercial de Tijuana.
Aunque Kennedy aceptó ingresar a un proceso de rehabilitación, dejó claro que no quería separarse de sus mascotas, a las que consideraba su única familia.
Ante esta condición, el grupo permitió que los tres fueran trasladados juntos a la Clínica Jireh.
Sus perros se volvieron parte de su historia
La presencia de Chato y Blanquita hizo que la historia de Kennedy adquiriera todavía mayor notoriedad en redes sociales.
Durante su permanencia en el proceso de rehabilitación, el hombre mostró cambios físicos y comenzó a participar en algunos de los contenidos publicados por la Patrulla Espiritual.
Con el paso de los meses, su transformación generó numerosas reacciones entre usuarios que seguían su proceso.
¿Cómo abandonó el centro?
A finales de septiembre de 2026 comenzó a difundirse que Kennedy había decidido dejar el tratamiento.
De acuerdo con la información compartida sobre su caso, el hombre salió de las instalaciones con motivo de una cita programada con el dentista. Sin embargo, al llegar el momento de ingresar a la consulta, habría manifestado que ya no quería continuar con el proceso de rehabilitación.
Kennedy habría expresado que estaba cansado de permanecer internado, que extrañaba las calles y que quería comenzar a trabajar para salir adelante por cuenta propia.
Después de tomar esa decisión, no regresó al centro.
Por ello, el episodio ha sido descrito en redes sociales como una salida o abandono del tratamiento, más que como una fuga confirmada

