La gastronomía mexicana tiene entre sus mayores riquezas una amplia variedad de plantas comestibles que han formado parte de la alimentación desde hace generaciones. Entre ellas destacan los quelites, de los que en México se consumen más de 350 especies y que mantienen un fuerte vínculo con las comunidades rurales, la cultura y las tradiciones culinarias.
De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, difundida el 13 de agosto de 2026, la palabra quelite proviene del náhuatl quílitl, término utilizado para referirse a una planta tierna y comestible.
Además de su importancia cultural, estas plantas ofrecen una amplia variedad de sabores, aromas y texturas que permiten incorporarlas en distintos platillos de la cocina mexicana.

UNA GRAN VARIEDAD DE SABORES y FORMAS DE PREPARARLOS
Entre las especies más conocidas se encuentra el pápalo, cuyas hojas de aroma intenso suelen consumirse frescas, especialmente en tacos. La verdolaga, por su parte, destaca por sus tallos gruesos y jugosos y es utilizada en guisos tradicionales, como las verdolagas con carne de cerdo.
También está el quintonil, cuyas hojas verdes o rojizas pueden prepararse hervidas, guisadas o fritas, mientras que el huauzontle es reconocido por sus ramilletes de pequeñas flores, tradicionalmente preparados capeados con huevo.
El quelite cenizo es común en regiones templadas y presenta una característica apariencia blanquecina. El epazote, con su aroma particular, es utilizado principalmente como condimento, especialmente en la preparación de frijoles.
En el sureste del país se encuentra la chaya, de hojas grandes que deben consumirse cocidas, mientras que el chipilín forma parte de diversas recetas tradicionales del sur de México, incluidos algunos tipos de tamales.
El romerito es otro de los quelites representativos de la gastronomía nacional y tiene un papel destacado durante la temporada decembrina, cuando se prepara acompañado de mole.
A esta diversidad se suma la hoja santa, también conocida como acuyo o hierba santa, cuyas grandes hojas en forma de corazón se utilizan para envolver, condimentar y acompañar diferentes alimentos.

APORTES PARA UNA ALIMENTACIÓN VARIADA
Los quelites no solamente enriquecen los platillos por sus características culinarias. Dependiendo de la especie, también pueden aportar fibra dietética, vitaminas A y C, algunas del complejo B, hierro y calcio.
Asimismo, contienen compuestos antioxidantes y, en determinadas especies, proteínas y pequeñas cantidades de ácidos grasos como Omega 3 y Omega 6.
Por estas características, su incorporación a la alimentación puede ayudar a diversificar la dieta y sumar distintos nutrientes, especialmente fibra, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes.
UNA TRADICIÓN QUE LLEGA DEL CAMPO A LA MESA
El consumo de quelites representa también una parte importante de la riqueza biocultural de México, ya que su aprovechamiento y las formas de prepararlos han pasado de una generación a otra.
Su presencia en mercados y cocinas tradicionales refleja la capacidad de las comunidades para aprovechar la diversidad de plantas que ofrece el territorio mexicano y convertirlas en alimentos con identidad propia.
Incluirlos como condimento, guarnición o ingrediente principal permite descubrir sabores tradicionales y, al mismo tiempo, favorecer el consumo de productos provenientes del campo y apoyar a las familias productoras.
Los quelites representan así una combinación de sabor, tradición, diversidad y valor alimentario, elementos que mantienen vigente una parte fundamental de la gastronomía mexicana




