Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han reavivado las preocupaciones sobre las consecuencias de una posible guerra nuclear y sus efectos más allá de los territorios involucrados.
Aunque México no cuenta con armas de este tipo y se encuentra en una región declarada libre de armamento nuclear, esto no significa que estaría completamente protegido ante una catástrofe de alcance mundial.
Especialistas advierten que un intercambio nuclear de gran escala podría alterar el clima, afectar la producción de alimentos y provocar interrupciones en el comercio internacional. Por ello, incluso los países alejados de las zonas de detonación podrían enfrentar consecuencias importantes.
¿MÉXICO ESTARÍA PROTEGIDO ANTE UNA GUERRA NUCLEAR?
México tiene una condición particular en materia de seguridad nuclear, ya que forma parte del Tratado de Tlatelolco, firmado en la Ciudad de México en 1967.
Este acuerdo establece a América Latina y el Caribe como una zona libre de armas nucleares y prohíbe a sus integrantes desarrollar, adquirir o utilizar este tipo de armamento.
Sin embargo, el tratado no garantiza que el territorio mexicano quede libre de las consecuencias de un conflicto nuclear ocurrido en otras regiones.
El nivel de afectación dependería de factores como la cantidad de explosiones, su ubicación, la intensidad de los ataques y las condiciones atmosféricas.
Entre los principales riesgos estarían las dificultades para conseguir alimentos, combustibles, medicamentos y otros productos esenciales, debido a las afectaciones en las cadenas de suministro internacionales.
¿QUÉ ESTADOS DE MÉXICO PODRÍAN TENER MENOR EXPOSICIÓN?
No existe una clasificación oficial que determine cuáles serían las entidades más seguras de México ante una guerra nuclear. Sin embargo, algunas regiones del centro y sur del país podrían presentar una menor exposición relativa, dependiendo de dónde ocurrieran las detonaciones y de las condiciones ambientales.
Oaxaca, por ejemplo, cuenta con regiones rurales y actividades agrícolas que podrían ser relevantes para mantener el abastecimiento de alimentos. No obstante, su geografía montañosa y las dificultades de conectividad e infraestructura representarían desafíos.
Chiapas también dispone de zonas agrícolas y recursos hídricos, aunque enfrenta limitaciones relacionadas con el acceso a servicios esenciales.
En Guerrero, algunas regiones del interior se encuentran alejadas de la frontera norte, pero las condiciones de infraestructura, seguridad y exposición a otros fenómenos naturales dificultarían considerarlas refugios garantizados.
Michoacán destaca por su actividad agroalimentaria, aunque sus centros urbanos y corredores de transporte podrían verse afectados por interrupciones comerciales.
Por su parte, Yucatán cuenta con una ubicación en el sureste mexicano, pero también presenta vulnerabilidades relacionadas con el acceso al agua, las condiciones climáticas y la dependencia de suministros externos.
¿QUÉ PAÍSES TENDRÍAN MEJORES CONDICIONES ANTE UN INVIERNO NUCLEAR?
Una investigación publicada en la revista científica Risk Analysis, elaborada por Matt Boyd y Nick Wilson, identificó cinco países insulares con condiciones relativamente favorables para enfrentar las consecuencias de un posible invierno nuclear.
El estudio consideró factores como la capacidad de producción de alimentos, la adaptación ante cambios climáticos extremos y la posibilidad de mantener servicios esenciales ante una reducción considerable de la luz solar.
Los territorios identificados fueron:
- Australia.
- Nueva Zelanda.
- Islandia.
- Islas Salomón.
- Vanuatu.
Australia destaca por su capacidad de producción de alimentos y energía, mientras que Nueva Zelanda cuenta con una importante actividad agrícola y aislamiento geográfico. Sin embargo, ambos países mantienen cierta dependencia del comercio internacional para obtener combustibles, maquinaria y otros productos.
Islandia también aparece entre los territorios con condiciones de resiliencia, aunque necesita suministros provenientes del exterior.
En cuanto a Islas Salomón y Vanuatu, su ubicación insular podría representar algunas ventajas, pero sus limitaciones de infraestructura y capacidad de respuesta también serían factores importantes.
¿POR QUÉ NINGÚN PAÍS ESTARÍA COMPLETAMENTE A SALVO?
Los investigadores Matt Boyd y Nick Wilson no concluyeron que los cinco países identificados fueran inmunes a una guerra nuclear. Su análisis se concentró principalmente en la capacidad de mantener la producción alimentaria y las funciones esenciales después de una catástrofe climática global.
Un invierno nuclear podría producirse si grandes cantidades de humo y partículas generadas por incendios relacionados con las explosiones llegaran a la atmósfera y redujeran la cantidad de luz solar que alcanza la superficie terrestre.
Esto podría provocar descensos de temperatura, alterar los ciclos agrícolas y reducir la disponibilidad de alimentos en distintas partes del mundo.
Para México, la distancia respecto de una posible zona de impacto podría disminuir ciertos riesgos de exposición directa, pero no evitaría las consecuencias de una crisis climática y comercial internacional.
Por ello, la ubicación geográfica y la ausencia de armas nucleares no garantizarían que el país quedara al margen de los efectos de un conflicto de estas dimensiones.

