¿Plan C? Esto pasaría si el Plan B es rechazado, según Claudia Sheinbaum

La mandataria federal mantiene viva su apuesta legislativa y contempla nuevas rutas en caso de que la iniciativa enfrente obstáculos en el Congreso

Claudia Sheinbaum defendió su propuesta alterna de reforma electoral al asegurar que busca recortar excesos y reorganizar el gasto público.
Claudia Sheinbaum defendió su propuesta alterna de reforma electoral al asegurar que busca recortar excesos y reorganizar el gasto público.

La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que, si su nueva propuesta de reforma electoral no consigue el respaldo necesario en el Congreso, su gobierno analizará otras rutas legislativas para insistir en los cambios planteados. La mandataria dejó abierta la posibilidad de impulsar un "plan C", aunque confió en que la iniciativa salga adelante porque, según dijo, no ve razones para votar en contra de medidas orientadas a recortar privilegios.

SHEINBAUM CONFÍA EN QUE LA REFORMA AVANCE

El llamado "Plan B" surgió después de que una primera reforma electoral impulsada por el oficialismo no avanzara en la Cámara de Diputados. Tras ese revés, Sheinbaum presentó una versión más acotada, enfocada en reducir gastos en congresos locales, ayuntamientos y órganos electorales, además de incluir ajustes relacionados con la consulta de revocación de mandato. La apuesta del Ejecutivo ha sido defender esta nueva iniciativa como una propuesta de austeridad institucional y de reorganización del gasto público.

Sin embargo, el proyecto no ha estado exento de tensiones políticas. Aunque Morena, el PT y el PVEM firmaron un acuerdo para votar en bloque a favor de la reforma, persistían diferencias sobre puntos sensibles, en especial la fecha de la revocación de mandato y el alcance de la participación presidencial en ese proceso. Esas discrepancias han complicado la construcción de la mayoría calificada que se requiere para modificar la Constitución.

EL ESCENARIO DE UN PLAN C QUEDA SOBRE LA MESA

En medio de esa negociación, Sheinbaum ha insistido en que la discusión no debería centrarse en cálculos partidistas, sino en la eliminación de beneficios excesivos dentro del sistema político. La presidenta ha defendido que su propuesta busca reducir costos, ajustar sueldos y acotar estructuras que, a su juicio, generan un gasto público innecesario. Esa narrativa ha sido clave para sostener el discurso oficial de que la reforma responde a una exigencia ciudadana de mayor austeridad.

El futuro de la iniciativa, no obstante, seguía sujeto al pulso interno de la coalición gobernante y a la postura de sus aliados legislativos. De no obtener luz verde, el escenario de un nuevo intento, el llamado "plan C, quedaría sobre la mesa como alternativa política para mantener viva la agenda de reforma electoral de la actual administración.