México entregó a Estados Unidos un volumen de agua superior a los 431 millones de metros cúbicos, como parte de los compromisos establecidos en el Tratado de Aguas de 1944, informó el Gobierno estadounidense.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, dio a conocer que el país cumplió con la entrega de 350 mil acres-pie de agua durante el primer año del ciclo 37, y reconoció la colaboración con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
A través de redes sociales, la funcionaria señaló que el cumplimiento de este compromiso representa un avance para atender las necesidades del sector agrícola y ganadero de Texas. Sin embargo, advirtió que todavía quedan pendientes relacionados con el suministro y la deuda de agua entre ambos países.
MÉXICO REPORTA CONDICIONES DE SEQUÍA EXTREMA
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó la conclusión del primer año de entregas de agua del río Bravo, aunque no precisó las fechas ni los detalles del volumen suministrado en cada etapa.
La dependencia explicó que el cumplimiento fue resultado de la coordinación entre distintas instituciones del Gobierno mexicano, con base en las estrategias conjuntas anunciadas el 3 de febrero de 2026.
La Cancillería subrayó que las acciones se realizaron bajo condiciones de sequía extrema y con responsabilidad, al tiempo que aseguró que no se comprometió el derecho humano al agua de las comunidades de la región fronteriza.
La disputa por el cumplimiento del tratado cobró mayor relevancia tras el regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense en 2025, cuando su administración cuestionó los volúmenes de agua que México debía entregar.
Ante los señalamientos, Sheinbaum ha explicado que los retrasos obedecen principalmente a la falta de lluvias registrada en los últimos años y a problemas de infraestructura que dificultan el cumplimiento de los compromisos hídricos.
El Tratado de Aguas de 1944 establece las obligaciones de ambos países para distribuir los recursos de los ríos compartidos, entre ellos el Bravo, en una región donde la disponibilidad de agua es fundamental para las comunidades y las actividades productivas.

