Decenas de personas con enfermedades incurables, familiares y activistas realizaron en la Ciudad de México la primera movilización pública para exigir la legalización de la eutanasia en el país.
La marcha partió del Palacio de Bellas Artes entre consignas como "¡Mi cuerpo, mi vida!" y "¡Mi vida, mi muerte, mi decisión!", con el objetivo de colocar nuevamente en la agenda pública el debate sobre el derecho a decidir cómo enfrentar la etapa final de una enfermedad.
Los participantes entregaron documentos y propuestas al Congreso y Gobierno de la Ciudad de México, así como a la Presidencia de la República. Entre el material presentado se encuentran resultados de encuestas y una iniciativa legislativa impulsada por pacientes y organizaciones civiles.

PACIENTES PIDEN LEGISLAR SIN DEMORAS
Samara Martínez, quien padece insuficiencia renal crónica terminal y es una de las principales impulsoras de la llamada Ley Trasciende, afirmó que la propuesta busca humanizar el final de la vida y no promover la muerte.
La activista señaló que el movimiento ha recurrido durante meses a diferentes instancias públicas para abrir el diálogo sobre una regulación que permita la ayuda médica para morir bajo condiciones específicas.
Explicó que la iniciativa plantea despenalizar y legalizar la eutanasia para personas que enfrenten enfermedades crónicas, degenerativas o incurables en etapas avanzadas, siempre mediante una solicitud expresa y dentro de un procedimiento médico.
Martínez cuestionó la falta de avances legislativos y pidió a los representantes políticos actuar sin temor ni posturas ambiguas ante un tema que, aseguró, afecta directamente a quienes enfrentan padecimientos terminales.
Para los pacientes, dijo, el principal problema es que los tiempos de la enfermedad no coinciden con los procesos del Congreso.
"Representa desgaste y desesperanza", expresó al referirse a cada día que se retrasa una posible discusión y aprobación de la propuesta.
Los impulsores de la Ley Trasciende insistieron en que esta nueva iniciativa tiene una característica distinta a intentos anteriores: son los propios pacientes quienes encabezan la exigencia para que México abra el debate sobre el derecho a una muerte médicamente asistida.

