La nueva regulación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) sobre el uso de celulares en escuelas entrará en vigor el próximo 3 de noviembre, pero una de las principales dudas entre estudiantes y familias es qué ocurrirá si un alumno utiliza su teléfono pese a la restricción.
La respuesta es que no existe, por ahora, una sanción federal automática para los estudiantes que incumplan la disposición.
La medida establece que los alumnos de primaria y secundaria podrán llevar sus dispositivos, pero deberán mantenerlos guardados durante la jornada escolar. Su utilización quedará limitada a situaciones de emergencia o circunstancias particulares que lo justifiquen.
CADA ESCUELA DEFINIRÁ LAS CONSECUENCIAS
El acuerdo nacional no contempla multas, sanciones penales ni un castigo único aplicable en todas las escuelas del país para quien saque o utilice el celular sin autorización.
Las consecuencias deberán establecerse mediante los reglamentos de convivencia correspondientes a cada entidad, escuela o comunidad educativa. Esto significa que los mecanismos para atender un incumplimiento podrían variar entre planteles.
Entre las medidas internas que eventualmente podrían contemplarse está el resguardo temporal del dispositivo, siempre que dicha acción esté prevista en las reglas de convivencia de la institución.
La SEP también contempla realizar durante octubre reuniones informativas dirigidas a docentes, madres y padres de familia, así como estudiantes, con el propósito de explicar la aplicación de la nueva disposición.
En el caso del bachillerato, la regulación será distinta. No habrá una prohibición nacional uniforme, por lo que cada institución determinará sus propios criterios para el uso responsable y pedagógico de celulares y otros dispositivos.
La disposición está dirigida principalmente al alumnado. El personal docente también fue llamado a poner el ejemplo y moderar el uso de teléfonos y pantallas durante las actividades escolares.

