El origen volcánico del Estadio Banorte en CDMX: la historia bajo la cancha donde jugará México

Este detalle conecta al recinto con una historia que se remonta a casi dos mil años, cuando el paisaje del sur del Valle de México cambió para siempre

El origen volcánico del Estadio Banorte en CDMX: la historia bajo la cancha donde jugará México

El Estadio Banorte en la Ciudad de México está listo para volver a recibir a miles de aficionados con el partido entre México y Portugal este 28 de marzo. Sin embargo, más allá del espectáculo deportivo, existe un dato poco conocido que lo vuelve aún más interesante: la cancha se encuentra sobre un suelo formado por lava de una antigua erupción volcánica.

Este detalle conecta al recinto con una historia que se remonta a casi dos mil años, cuando el paisaje del sur del Valle de México cambió para siempre.

UNA ERUPCIÓN QUE TRANSFORMÓ EL SUR DEL VALLE DE MÉXICO

Todo comenzó con el volcán Volcán Xitle, ubicado en las faldas del Ajusco. Entre los años 245 y 315 después de Cristo, este volcán entró en erupción y expulsó grandes cantidades de lava que se extendieron por varios kilómetros.

A diferencia de otras erupciones explosivas, el Xitle liberó lava de forma constante. Este material, extremadamente caliente y fluido, avanzó lentamente cubriendo vegetación, terrenos y antiguos asentamientos humanos.

Uno de los casos más impactantes fue el de Cuicuilco, una de las primeras ciudades importantes del Valle de México, que quedó sepultada bajo la roca volcánica.

Aunque la velocidad de la lava permitió que muchas personas escaparan, el entorno natural cambió por completo, dando origen a una nueva geografía.

EL PEDREGAL: UN SUELO NACIDO DEL FUEGO

El resultado de esta erupción es lo que hoy conocemos como el Pedregal de San Ángel, una zona caracterizada por su suelo de roca volcánica dura, irregular y difícil de modificar.

Con el paso de los siglos, esta superficie se convirtió en un reto para el desarrollo urbano. La dureza del terreno complicó la construcción de viviendas, calles e infraestructura, pero también ofreció ciertas ventajas.

Entre ellas, destaca su estabilidad, ya que este tipo de suelo suele responder mejor ante movimientos sísmicos en comparación con terrenos más blandos.

ASÍ SE CONSTRUYÓ EL ESTADIO BANORTE SOBRE LAVA

Cuando se inició la construcción del Estadio Banorte en la década de 1960, los ingenieros se enfrentaron directamente a esta capa de roca volcánica.

Para poder levantar el inmueble, fue necesario excavar grandes cantidades de piedra solidificada y adaptar los cimientos a las condiciones del terreno. Aunque el proceso fue complejo, el resultado fue una estructura sólida que ha resistido el paso del tiempo.

Hoy, ese mismo suelo —formado por lava de hace casi dos mil años— es el que sostiene la cancha donde se disputan partidos históricos.

UN ESTADIO CON HISTORIA BAJO LOS PIES

El regreso del futbol al Estadio Banorte no solo marca un evento deportivo importante, también revive una historia geológica que pocos conocen.

Cada partido que se juega ahí ocurre sobre un terreno que alguna vez estuvo en movimiento, cubriendo todo a su paso. Lo que hoy es un símbolo del deporte en México, en su origen fue parte de una transformación natural que redefinió el paisaje de toda una región.

Así, el estadio no solo guarda memorias futbolísticas, sino también el rastro de una erupción que cambió la historia del Valle de México.