El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, pidió terminar con una peculiar tradición de las celebraciones patrias en Ameca, luego de que un menor fuera lanzado desde el balcón de la presidencia municipal como parte de una representación de Juan Escutia.
El mandatario consideró que este tipo de actos no deberían continuar debido al riesgo al que son expuestos los niños durante la escenificación.
TRADICIÓN LLEVA MÁS DE 45 AÑOS
La representación forma parte de los festejos de Independencia que se realizan en Ameca desde hace más de cuatro décadas.
De acuerdo con lo señalado por la escuela y organizadores locales, la actividad se ha llevado a cabo durante aproximadamente 45 años y consiste en representar el momento en que Juan Escutia se arroja desde el Castillo de Chapultepec envuelto en la bandera de México.
Para realizar la escenificación, participan un colegio privado y la presidencia municipal, utilizando el balcón del segundo piso del edificio.
LEMUS CONSIDERA QUE LA TRADICIÓN DEBE TERMINAR
Pablo Lemus se pronunció en contra de que la representación continúe bajo estas condiciones y afirmó que una tradición no puede considerarse apropiada cuando implica poner en riesgo la integridad de un menor.
El gobernador señaló que lanzar a un niño desde un segundo piso representa un peligro y sostuvo que las celebraciones patrias pueden mantenerse sin recurrir a actividades que expongan a los menores a una posible caída.
También cuestionó que las instalaciones de la presidencia municipal sean utilizadas para realizar una actividad de este tipo.
¿HABRÁ UN LLAMADO DE ATENCIÓN A LA ESCUELA?
Lemus explicó que tuvo conocimiento de lo ocurrido hasta la tarde-noche del lunes, cuando se dirigía a la ceremonia del Grito de Independencia en el Palacio de Gobierno.
Al ser cuestionado sobre si la Secretaría de Educación realizaría un extrañamiento al colegio Niños Héroes por promover esta representación, el gobernador respondió que consideraba que sí.
La situación abrió nuevamente el debate sobre los límites de las tradiciones escolares y las formas en que pueden realizarse representaciones históricas sin poner en peligro a los estudiantes.
El caso también puso bajo la lupa una costumbre que durante décadas se había realizado en Ameca como parte de los festejos patrios, pero que este año generó cuestionamientos por la seguridad del menor que participó.

