Cuando comienza esa incómoda sensación de ardor, irritación o dolor al tragar, muchas personas recurren inmediatamente a remedios caseros. Entre los más populares se encuentra comer ajo crudo, una práctica que durante generaciones ha sido relacionada con supuestas propiedades para combatir infecciones.
La reputación del ajo tiene cierta explicación científica: contiene diferentes compuestos azufrados que han demostrado actividad antimicrobiana en investigaciones de laboratorio. Sin embargo, esto no significa que comer uno o varios dientes pueda eliminar la causa del dolor de garganta.
La mayoría de estos episodios son provocados por virus y suelen desaparecer por sí solos aproximadamente en una semana, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.
¿POR QUÉ SE UTILIZA AJO PARA EL DOLOR DE GARGANTA?
Uno de los componentes más estudiados del ajo es la alicina, una sustancia que se forma cuando este alimento es cortado, machacado o triturado.
Diversos experimentos han encontrado que la alicina y otros compuestos del ajo pueden presentar actividad frente a determinados microorganismos bajo condiciones de laboratorio.
Precisamente estos hallazgos han contribuido a fortalecer la fama del ajo como un alimento relacionado con el sistema inmunitario y el tratamiento tradicional de resfriados.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre conseguir efectos sobre microorganismos en un laboratorio y demostrar que consumir ajo puede curar una infección en seres humanos.
¿QUÉ DICE LA CIENCIA SOBRE EL AJO Y LOS RESFRIADOS?
La evidencia disponible todavía es limitada. Una revisión Cochrane sobre el uso del ajo para prevenir o tratar el resfriado común encontró solamente un estudio que cumplía con los criterios necesarios.
La investigación incluyó a 146 personas. Quienes recibieron un suplemento que contenía alicina registraron menos episodios de resfriado que aquellos que recibieron placebo.
No obstante, cuando los participantes enfermaban, el tiempo necesario para recuperarse era similar entre ambos grupos.
Por esta razón, los investigadores concluyeron que no existe suficiente evidencia para afirmar que el ajo prevenga o trate de manera confiable el resfriado común.
Tampoco existen pruebas sólidas que permitan asegurar que comer un diente de ajo crudo elimine específicamente el dolor de garganta.
¿QUÉ PUEDES HACER PARA ALIVIAR EL DOLOR DE GARGANTA?
Cuando las molestias son leves, diferentes organismos sanitarios recomiendan principalmente medidas destinadas a reducir los síntomas mientras el cuerpo se recupera.
Mantener una buena hidratación, consumir bebidas tibias, utilizar un humidificador limpio y hacer gárgaras con agua tibia y sal pueden ayudar a disminuir temporalmente las molestias.
MedlinePlus señala que las gárgaras pueden prepararse mezclando aproximadamente media cucharadita de sal, equivalente a unos tres gramos, en una taza con 240 mililitros de agua tibia.
También pueden utilizarse pastillas para la garganta cuando sean apropiadas para la edad.
La miel puede ayudar a aliviar la tos en adultos y niños mayores de un año, pero nunca debe administrarse a menores de 12 meses.
COMER AJO CRUDO TAMBIÉN PUEDE TENER EFECTOS ADVERSOS
Aunque consumir ajo como parte habitual de la alimentación generalmente no representa un problema para la mayoría de las personas, utilizar cantidades elevadas o suplementos concentrados puede ocasionar efectos secundarios.
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) señala que su consumo puede provocar molestias abdominales, gases, náuseas y reacciones alérgicas.
Los suplementos de ajo también pueden aumentar el riesgo de sangrado, especialmente en personas que utilizan medicamentos anticoagulantes o aspirina.
Además, colocar ajo crudo triturado directamente sobre las encías, lengua u otros tejidos de la boca durante periodos prolongados no es recomendable. Existen reportes médicos de lesiones y quemaduras químicas provocadas por este tipo de prácticas.
¿CUÁNDO DEBES PREOCUPARTE POR UN DOLOR DE GARGANTA?
Aunque muchos dolores de garganta tienen un origen viral, algunos pueden estar relacionados con una infección por estreptococo del grupo A.
De acuerdo con los CDC, esta bacteria estaría detrás de aproximadamente uno de cada 10 casos de dolor de garganta en adultos y tres de cada 10 casos entre niños.
Una aparición repentina del dolor acompañada de fiebre, dificultad o dolor al tragar, amígdalas inflamadas, ganglios del cuello aumentados de tamaño o manchas blancas en las amígdalas puede requerir valoración médica.
Si una infección por estreptococo es confirmada, un profesional de la salud puede indicar antibióticos. El ajo no debe utilizarse como sustituto de este tratamiento.
También es importante buscar atención médica ante dificultad para respirar o tragar, signos de deshidratación, sangre en saliva o flemas, sarpullido, empeoramiento de los síntomas o molestias persistentes.
ENTONCES, ¿EL AJO SIRVE O NO PARA EL DOLOR DE GARGANTA?
El ajo puede continuar formando parte de una alimentación normal y contiene sustancias interesantes desde el punto de vista científico, pero actualmente no existe evidencia suficiente para considerarlo una cura comprobada contra el dolor de garganta.
Para molestias leves, medidas como mantenerse hidratado, tomar bebidas tibias y realizar gárgaras con agua salada cuentan con recomendaciones sanitarias más claras.
Si los síntomas son intensos, persisten o aparecen señales de alarma, lo recomendable es buscar una valoración médica en lugar de depender exclusivamente de remedios caseros.
