La voz de Eduardo "Don Lama" Lamazón se apagó este lunes 4 de mayo, tras confirmarse el fallecimiento del emblemático cronista de boxeo a los 69 años. Con más de cinco décadas frente al micrófono, el narrador dejó una huella profunda en la crónica deportiva, distinguido por su estilo crítico, culto y reflexivo.
Antes de partir, Lamazón preparó un mensaje póstumo difundido por su familia en redes sociales. En él, se despidió de su audiencia con palabras cargadas de gratitud y serenidad, evitando el adiós definitivo: "Hoy no me dirijo a ustedes con un adiós, sino con un profundo y sincero hasta luego", inicia el texto.
UN LEGADO MARCADO POR MÉXICO
Originario de Buenos Aires, Argentina, Lamazón encontró en México no solo el espacio para desarrollar su pasión por el boxeo, sino también un hogar. Durante más de 50 años construyó una carrera sólida que lo llevó a convertirse en una de las voces más reconocidas del deporte.
En su mensaje, agradeció al país que lo acogió desde joven, destacando el afecto, respeto y oportunidades que marcaron su vida. "Encontré en esta tierra generosa no solo un espacio para crecer, sino también una calidez humana que difícilmente se olvida", expresó.
Asimismo, reconoció el respaldo de su audiencia, que lo acompañó cada sábado frente al televisor. Su icónica frase "la tarjeta de Don Lama... 10 puntos para..." quedó grabada en la memoria colectiva de los aficionados al boxeo.
DESPEDIDA CON SABIDURÍA Y GRATITUD
Lamazón también dedicó palabras a su familia, amigos y colegas, resaltando el cariño y las enseñanzas compartidas a lo largo de su trayectoria. Agradeció la oportunidad de formar parte de la vida de millones de personas a través de su voz.
El mensaje concluye con una reflexión que resume su filosofía: "Esto no es un final, sino una pausa en el camino. Porque cuando los lazos son verdaderos, las despedidas no existen, solo los reencuentros. ¡Diez puntos para todos ustedes!".
Con su partida, el mundo del boxeo pierde a una de sus figuras más entrañables, pero su legado permanecerá vivo en cada narración y en la memoria de quienes lo escucharon.




