El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, salió en defensa de la intervención de los obispos en temas sociales y rechazó que su labor deba limitarse exclusivamente al ámbito religioso.
Durante su homilía dominical, el obispo de Cuernavaca cuestionó las críticas dirigidas contra los prelados cuando fijan postura sobre asuntos que afectan al país. Señaló que interpretar el mensaje bíblico de “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” como una exigencia de silencio para la Iglesia sería equivocado.
CEM CUESTIONA INTENTOS DE SILENCIAR A LOS OBISPOS
Castro Castro hizo referencia al caso de Juan Espinoza Jiménez, obispo de Aguascalientes, quien recientemente fue increpado e insultado cuando ingresaba a la Catedral para celebrar misa, en medio de las diferencias que ha expresado públicamente sobre decisiones gubernamentales.
El pastor hidrocálido ha cuestionado, entre otros asuntos, el contraste entre los discursos oficiales sobre libertad y pluralidad y las acciones de las autoridades. En una homilía de septiembre también llamó a la ciudadanía a informarse, participar y exigir rendición de cuentas por las vías institucionales.
Castro sostuvo que la Iglesia no puede permanecer al margen de los problemas sociales, pues hacerlo, desde su perspectiva, significaría renunciar a parte de su misión.
ALERTAN POR SUPUESTA AMENAZA CONTRA EL PRELADO
El presidente de la CEM también reveló que en redes sociales circula una publicación en la que presuntamente se ofrecen 40 mil pesos para atentar contra Espinoza Jiménez.
Castro aclaró que no cuenta con elementos para confirmar la autenticidad de la amenaza, por lo que pidió tomarla con cautela. Consideró que, independientemente de su veracidad, este tipo de mensajes podría buscar generar intimidación entre los integrantes de la Iglesia.

El episodio ocurre en un contexto de mayor presencia de los obispos mexicanos en discusiones públicas relacionadas con seguridad, violencia, desapariciones, migración y otros asuntos sociales.
La CEM sostiene así su postura de que los representantes de la Iglesia pueden participar en el debate público, mientras que las diferencias políticas o ideológicas deben mantenerse dentro de los cauces democráticos y sin recurrir a agresiones o amenazas.

