En lo profundo de la sierra de Jalisco, entre brechas de difícil acceso y rodeado por vegetación espesa, se localiza una construcción conocida por pobladores como "El Hospitalito". El inmueble ha sido vinculado durante años con Nemesio Oseguera Cervantes, señalado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Ubicado en la comunidad de Alcíhuatl, en el municipio de Villa Purificación, el edificio contrasta con las condiciones de marginación que prevalecen en la región. Tras difundirse públicamente su existencia, el sitio quedó prácticamente sin actividad y actualmente luce cerrado y en aparente abandono.
De acuerdo con reportes de investigación difundidos entre 2020 y 2022, la estructura mide aproximadamente 40 metros de largo por 20 de ancho. Para los habitantes de la zona, el tamaño y características del inmueble resultaban inusuales frente a las limitaciones de infraestructura del entorno.
Según los informes, contaba con cuatro camas, seis consultorios y áreas destinadas a cirugías y partos. Aunque fue remodelado en 2011, vecinos señalaban que en distintos periodos carecía de medicamentos y suministros básicos, lo que limitaba su funcionamiento regular.

USO INTERMITENTE Y VERSIONES SOBRE SU FINALIDAD
Las versiones difundidas apuntan a que el lugar habría operado de manera intermitente para atender padecimientos renales atribuidos al presunto líder criminal. También se menciona que brindaba atención médica básica a personas de su círculo cercano y, en algunos casos, a habitantes de la comunidad.
La región donde se ubica la edificación es considerada un punto estratégico en el que presuntamente ha tenido presencia el grupo delictivo, con accesos restringidos y vigilancia constante. Sin embargo, autoridades estatales no han confirmado oficialmente la propiedad del inmueble, y en distintos momentos lo han descrito como una instalación médica situada en una zona de conflicto.
De acuerdo con las investigaciones, la construcción habría tenido como objetivo facilitar atención médica sin que el presunto líder se expusiera a un eventual arresto en hospitales públicos. Actualmente, el edificio permanece cerrado y sin movimiento visible, convertido en un símbolo del control territorial que alguna vez se atribuyó al grupo en esa área de la sierra jalisciense.




