Arturo Ávila, vocero de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, ha respondido a las acusaciones dirigidas a políticos de su partido que provienen de Estados Unidos, enfatizando que tales señalamientos no cuentan con pruebas verificables.
En una reciente conferencia de prensa, Ávila desestimó las versiones que implican a gobernadores y otros miembros de Morena en vínculos con el crimen organizado, calificándolas de meras especulaciones mediáticas sin respaldo oficial.
El diputado hizo hincapié en que no ha habido ningún pronunciamiento formal por parte de la Embajada de Estados Unidos o del Departamento de Estado que valide las acusaciones.
Según Ávila, las investigaciones periodísticas deben ser examinadas con cautela y no deben confundirse con investigaciones judiciales formales. Hasta ahora, no se ha presentado documentación oficial ni declaraciones de autoridades estadounidenses que confirmen los supuestos procedimientos contra los políticos mencionados.
Respuesta a las acusaciones de vínculos criminales
Además, Ávila abordó el caso del gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, quien sostuvo que su visa sigue vigente y que, a pesar de los rumores sobre restricciones migratorias, continúa realizando actividades en el país vecino.
En este sentido, el legislador subrayó la importancia de evitar juicios apresurados basados en alegaciones infundadas.
Las declaraciones de Ávila se alinean con las respuestas de otros integrantes de Morena que han enfrentado acusaciones similares en las semanas recientes.
Entre ellos se encuentran Rubén Rocha Moya, exgobernador de Sinaloa, y Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, ambos de los cuales han negado cualquier vínculo con organizaciones criminales y han reclamado que las acusaciones son infundadas. Enrique Inzunza, senador de Morena, también ha refutado las imputaciones en su contra, manifestando su determinación a probar su veracidad.
Estrategia política y acusaciones infundadas
A lo largo de estos acontecimientos, ha surgido una narrativa común en las respuestas de los morenistas: la negación de los hechos, la cuestionamiento del origen de las acusaciones y la exigencia de pruebas concretas para que estas sean tomadas en serio.
Ávila, por su parte, afirmó que existe una estrategia política para asociar a Morena y a la Cuarta Transformación con el narcotráfico, una narrativa que, según él, comenzó a proliferar desde el proceso electoral de 2024.
Las declaraciones de Ávila se produjeron en el contexto del respaldo otorgado por Morena a la carta pública emitida por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Mientras que el oficialismo defendió este mensaje, desde la oposición han surgido críticas sobre el regreso de López Obrador al debate político, argumentando la necesidad de investigaciones exhaustivas sobre las acusaciones.
La controversia ha ido en aumento debido a reportes provenientes de Estados Unidos que involucran a diversos líderes y exfuncionarios de Morena, a lo que el partido sigue respondiendo con la exigencia de evidencias concretas y denunciando un intento de desprestigio hacia la Cuarta Transformación.





