En México existen actividades que, sobre el papel, están restringidas por distintas leyes y reglamentos, pero que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Algunas sobreviven por la necesidad económica, otras por costumbre y varias simplemente porque las autoridades no pueden vigilar cada rincón del país.
Desde los puestos de comida que aparecen en las banquetas hasta los pasajeros que viajan de pie en una combi, hay prácticas que se han vuelto tan comunes que muchas personas ya ni siquiera las perciben como una infracción.
PIROTECNIA EN FIESTAS Y CELEBRACIONES
Los cohetes, luces de bengala y otros artículos pirotécnicos están sujetos a permisos y regulaciones, especialmente por tratarse de materiales que pueden representar un riesgo.
Sin embargo, durante fiestas patrias, ferias, celebraciones religiosas y Año Nuevo es común encontrar puestos y actividades relacionadas con la pirotecnia.
Un caso conocido es Tultepec, Estado de México, donde la fabricación y comercialización de fuegos artificiales representa una actividad económica importante para numerosas familias.
Las autoridades suelen realizar operativos y actuar con mayor fuerza cuando ocurre un accidente, se detecta un almacenamiento irregular o existe una denuncia.
COMIDA CALLEJERA SIN TODOS LOS PERMISOS
Tacos, tamales, elotes, tortas, garnachas y aguas frescas forman parte del paisaje de prácticamente cualquier ciudad mexicana.
El problema aparece cuando algunos establecimientos operan sin contar con todos los permisos o sin cumplir completamente con las disposiciones sanitarias y administrativas correspondientes.
A pesar de ello, estos negocios continúan funcionando debido a la demanda, los precios accesibles y el ingreso que representan para quienes viven de ellos.
La aplicación de las normas puede variar dependiendo del municipio y del tipo de establecimiento, por lo que no todos los puestos callejeros se encuentran en la misma situación legal.
VENTA DE ALCOHOL FUERA DEL HORARIO
Otra práctica frecuente ocurre con establecimientos que continúan vendiendo bebidas alcohólicas después del horario permitido.
Las reglas y horarios cambian dependiendo de la entidad y el municipio, pero existen casos en los que algunos negocios mantienen sus puertas cerradas mientras continúan atendiendo a clientes conocidos.
La situación suele hacerse más evidente durante fiestas o fines de semana. Cuando ocurre una denuncia, una pelea o algún incidente relacionado con el consumo de alcohol, las autoridades pueden intervenir y aplicar las sanciones correspondientes.
ANIMALES SILVESTRES A LA VENTA EN TIANGUIS
Iguanas, serpientes, tarántulas y otras especies pueden aparecer en mercados y tianguis pese a que su posesión y comercialización están sujetas a regulaciones.
La legislación ambiental establece requisitos para el aprovechamiento y manejo de ejemplares de vida silvestre, por lo que adquirir uno de estos animales sin conocer su procedencia puede representar un problema.
El comercio irregular también puede afectar a las propias especies, especialmente cuando son mantenidas en condiciones inadecuadas o adquiridas por personas que desconocen sus necesidades de alimentación, temperatura y espacio.
Los llamados pollitos pintados son otro ejemplo de una práctica que ha generado críticas por el bienestar de los animales.
LA PIRATERÍA SIGUE PRESENTE
Películas, series, videojuegos, ropa, accesorios electrónicos y otros productos falsificados continúan circulando en mercados, tianguis y puestos informales.
El principal atractivo suele ser el precio. Un producto que en un establecimiento formal puede costar cientos de pesos puede encontrarse por una cantidad considerablemente menor en el comercio informal.
Además, los vendedores pueden cambiar rápidamente de ubicación, lo que dificulta los operativos.
Las autoridades suelen realizar acciones contra este tipo de comercio, aunque la presencia de productos apócrifos sigue siendo visible en distintas zonas del país.
ENTRE LA COSTUMBRE Y EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY
Estas prácticas muestran una situación más compleja que simplemente hablar de actividades "ilegales". En algunos casos existen prohibiciones claras; en otros, se trata de actividades permitidas que requieren determinados permisos o condiciones.
La aplicación de las reglas también depende de las autoridades locales, los recursos disponibles y las circunstancias de cada caso.
Por eso, algo que puede parecer normal en una calle o colonia no necesariamente significa que esté permitido por la legislación. La diferencia entre la costumbre y la norma puede ser mucho más grande de lo que parece.

