Sonora, ¿Sin Lamarque y Célida?

El nombramiento de Lorenia comienza a ordenar el poder rumbo a 2027

Sonora, ¿Sin Lamarque y Célida?

El nombramiento de Lorenia, estimado lector, comienza a ordenar el poder rumbo a 2027. Su cercanía con Durazo permite leer el resultado como un avance de la continuidad del grupo gobernante.

Para el gobernador, una sucesión conducida por una figura cercana ofrece mejores condiciones para preservar su proyecto político. Para Lorenia, ese respaldo facilita el arranque, aunque también plantea una exigencia: Construir autoridad propia dentro del movimiento.

Las cifras ayudan a entender por qué esa autoridad tendrá que trabajarse, puesto a que Lorenia obtuvo 7.75 puntos y Célida, 2.25, mientras Lamarque apareció sin puntos asignados.

El marcador parece contundente hasta que se revisa la preferencia para representar a Morena, PT y PVEM: Valles alcanzó 16.36%; Lamarque, 15.75%, y López, 15.35%. Apenas 0.61 puntos porcentuales separaron a Lorenia del alcalde de Cajeme y 1.01 de la exalcaldesa de Hermosillo.

La amplitud del puntaje responde al método, es decir, quien encabezaba cada rubro recibía todos sus puntos. Lorenia ganó seis y Célida, dos. El mecanismo resolvió la competencia interna, pero las preferencias muestran que ninguno de los tres consiguió alejarse considerablemente de los otros.

Esa cercanía importa porque el partido tendrá que organizarse con los liderazgos y simpatizantes que participaron en una disputa bastante más cerrada de lo que sugiere la calificación final.

Por eso, interpretar el resultado como la liquidación política de Lamarque sería apresurado. El alcalde aceptó públicamente la decisión y aseguró que cerraría filas con el movimiento. Esa postura reduce el espacio para una confrontación abierta y le permite conservar una posición institucional dentro de Morena. Quedó fuera de la coordinación, pero permanece en la alcaldía de Cajeme y mantiene presencia en una región como uno de los activos políticos más importantes para Morena en Sonora.

Su aceptación tampoco permite dar por resuelta la participación de todos sus simpatizantes. Los ciudadanos que preferían a Lamarque tienen razones propias para haberlo respaldado. La tarea de Lorenia será construir una relación con ellos, y la disposición del alcalde puede facilitar ese acercamiento. Ahí comenzará a verse cuánto vale, en los hechos, el compromiso de cerrar filas.

Con Célida, el resultado deja otro equilibrio. Fue la aspirante más conocida, con 43.02%, y encabezó los rubros de conocimiento del estado y "sí votaría". Lorenia obtuvo mejores cifras en otros atributos y ganó conforme al mecanismo partidista.

Esa posición le permite participar en la discusión y levantar la mano sobre lo que viene. Su futuro político dependerá de las decisiones que tome después de la derrota y del espacio que encuentre en la nueva conducción. Haber perdido una competencia modifica su capacidad de encabezar, pero también puede abrir una etapa distinta de negociación, colaboración y construcción de influencia.

En ese terreno aparece el llamado "plan B". La dirigencia nacional ya planteó que los aspirantes no favorecidos podrían asumir tareas en otros niveles. Todavía no hay posiciones específicas confirmadas para Lamarque y Célida, pero las siguientes definiciones permitirán observar cómo Morena procesa sus diferencias, qué responsabilidades distribuye, qué liderazgos incorpora y quién termina influyendo en las decisiones.

La selección de candidaturas municipales y legislativas será especialmente reveladora. Cada definición mostrará el espacio que conservaron los grupos que compitieron por la coordinación y el margen que obtuvo Lorenia para conducirlos. Ahí se pondrá a prueba su capacidad de ejercer liderazgo dentro de un partido donde la victoria de una persona debe convivir con las aspiraciones de muchas otras.

La unidad, además, necesita un propósito que pueda explicarse fuera de Morena. Una distribución de posiciones puede ordenar temporalmente a los grupos, pero la ciudadanía juzgará la propuesta que resulte de esos acuerdos.

Seguridad, agua, empleo y servicios públicos siguen siendo las razones por las que Sonora necesita elegir Gobierno. La sucesión tendrá que responder a esas necesidades para adquirir sentido más allá de quienes la disputan.

Finalmente, la senadora Lorenia ganó la coordinación, pero, ahora tendrá que demostrar que quienes compitieron con ella también encuentran razones para seguirla.