Relación México-EE. UU., ¿Qué esperar?

Donald Trump ha encaminado su política internacional buscando afianzar su dominio sobre todo el continente americano

Relación México-EE. UU., ¿Qué esperar?

Desde que el filósofo ruso Alexander Dugin estableció el concepto de mundo multipolar, se ha visto cada vez con más fuerza la aproximación de dicho entorno, en donde existen al menos tres grandes bloques político-económicos: El ruso, el chino y el estadounidense. En esa dirección, estas potencias buscarían afianzar su zona de gobernanza, donde poseen un control político total. Conozca o no la teoría de Dugin, Donald Trump ha encaminado su política internacional en esa dirección, con la llamada estrategia DonRoe, buscando afianzar su dominio sobre todo el continente americano.

A esta política se le adjudica la ola de victorias de derecha definida que ha ganado las elecciones presidenciales en toda Iberoamérica, iniciando con el triunfo de Javier Milei en Argentina hasta la victoria más reciente de Abelardo de la Espriella en Colombia. Quedan solo dos países, los más importantes, bajo gobiernos de izquierda, e ideológicamente antagonistas de la política DonRoe: Brasil y México. En el caso del primero, Trump apoya a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Si bien las elecciones en el país de las Amazonas se ven bastante reñidas, algunos sondeos indican que Flavio pudiera ganar las elecciones presidenciales en una segunda vuelta, quedando solo México como el último país relevante de la región con un Gobierno progresista.

Aunque sea difícil de aceptar, México siempre ha sido un país periférico de Estados Unidos; negarlo no cambiaría este hecho. Por eso, es indudable que la doctrina DonRoe influirá en nuestro país. La pregunta es: ¿Cómo? Históricamente, la relación entre ambos países ha sido marcada por altas y bajas. En años recientes, el tema del narcotráfico, sobre todo el fentanilo, ha provocado polémicas declaraciones por ambas partes. La tensión ha llegado a tal nivel que dio inicio a la eliminación de visas por parte del Gobierno estadounidense a políticos morenistas en el poder e incluso a dirigentes como Andy López Beltrán, para ejercer presión sobre el tema y recibir del Gobierno de México una mayor apertura en el combate al narcotráfico. Dicho tema ha generado una preocupante reacción en el partido guinda, que ante la cada vez mayor presión estadounidense ha incluso sugerido que estaría dispuesto a anular las elecciones del próximo año en caso de haber injerencismo. Entonces, ¿cómo es que la doctrina DonRoe entrará en México?

México posee una particularidad en el contexto de las elecciones iberoamericanas: A diferencia de los demás países, no existe un partido político de derecha definida que naturalmente se coordine con la ideología americana. Por el contrario, se tiene una serie de partidos de izquierda, algunos más marxistas que otros, como es el caso del PRI, que hasta 2025 pertenecía a la Internacional Socialista, mientras partidos como el PAN o SomosMx son organizaciones socialdemócratas, antagonistas en varios aspectos de la visión trumpiana del mundo. Algunos argumentarán que el candidato de Washington en México es Carlos Salinas Pliego, pero se vuelve a lo mismo: Se trata de una figura sin una estructura partidista, sin la cual, en una democracia de partidos, es prácticamente imposible ganar la presidencia.

Bajo este contexto, posiblemente la estrategia americana para con México sea la siguiente: Modernizar a Morena. Recordemos que, durante 71 años, Estados Unidos lidió con un partido de Estado que en varias ocasiones fue más afín al estatismo soviético y a la revolución castrista que a la buena vecindad con los estadounidenses. A Washington le tomó tiempo, pero con la llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari en 1988, los estadounidenses lograron su propósito de orientar a México en la dirección del libre mercado global que deseaban. En el caso actual, esta estrategia se ve en la figura de Omar García Harfuch, quien ha sido felicitado por su excelente trabajo por Terrance Cole, director de la DEA. Ello no es casualidad: Evidentemente, Harfuch es presidenciable para 2030, mismo personaje que ya está coordinado con los intereses americanos en la región. Al combinar ese factor con el hecho de que pertenece al partido hegemónico y el debilitamiento cada vez más visible del bando más obradorista en Morena, lleva a pensar que la relación México-Estados Unidos reinicie un proceso de reconstrucción mediante la figura del citado personaje.

En otras palabras, en México no hace falta un partido de derecha para que el país gire, aunque sea levemente, en esa dirección.