¿Qué Cajeme queremos heredar?

Una ciudad que ha sabido levantarse una y otra vez ante las adversidades

¿Qué Cajeme queremos heredar?

Hace poco más de un siglo, este valle era desierto enmontado, ríos y pura voluntad. Quienes llegaron a abrirlo no tenían garantías, solo la convicción de que lo que sembraran, en la tierra y en la comunidad, daría frutos que ellos tal vez no alcanzarían a ver. Gracias a esa visión, Cajeme se convirtió en el granero de México y en una ciudad que ha sabido levantarse una y otra vez ante las adversidades.

Hoy nos toca a nosotros hacernos la misma pregunta que se hicieron ellos: ¿Qué Cajeme queremos dejarle a las siguientes generaciones?

Esa pregunta es el origen de esta columna. Cajeme Trasciende nace como parte de un esfuerzo de Coparmex en nuestra ciudad para abrir una conversación pública, seria y constante sobre el desarrollo económico de la región. No pretende sustituir el trabajo de gobiernos, universidades ni cámaras empresariales. Busca sumar una voz desde el sector productivo, la de quienes todos los días invierten, contratan, pagan impuestos y apuestan por quedarse aquí.

¿POR QUÉ TRASCENDER?

Porque la mayoría de las conversaciones sobre economía se quedan en eso, en una conversación del dato del mes, la obra del trienio, el problema de la semana. Todo eso importa mucho, pero las ciudades no se construyen en trienios. Las decisiones que realmente definen el destino de una región, como dónde invertir en infraestructura, cómo cuidar el agua, qué talento formar o qué industrias atraer, tardan diez, veinte o treinta años en mostrar sus resultados.

Trascender significa pensar con ese horizonte: Actuar hoy sabiendo que los beneficios los disfrutará alguien más después de nosotros, considero que trascender es uno de los actos de humildad más grandes que existen. Es dejar de preguntarnos solo "¿cómo nos va?" para preguntarnos también "¿hacia dónde vamos?".

LO QUE ENCONTRARÁ EN ESTE ESPACIO

Cada entrega abordará un tema concreto del desarrollo de Cajeme, con tres compromisos: Partir de datos verificables, analizar con honestidad lo que funciona y lo que no, y cerrar siempre con propuestas. Criticar es fácil; proponer es lo que distingue a una comunidad que avanza, hay cinco grandes temas relevantes en este tenor.  El primero es la vocación económica del valle. Somos tierra agrícola y debemos seguir siéndolo, pero el reto es agregar valor a lo que producimos y diversificar nuestra economía sin dar la espalda al campo.

El segundo es el agua. Ningún tema económico es más urgente para Cajeme. Sin certeza hídrica no hay inversión, no hay empleo y no hay futuro posible. Lo abordaremos no solo como un problema ambiental, sino como el asunto económico de fondo que es.

El tercero es nuestro talento. Formamos jóvenes valiosos en nuestras universidades y, con demasiada frecuencia, los vemos irse. Necesitamos entender qué hace falta para que decidan construir aquí su vida profesional.

El cuarto es nuestra posición en el mapa. Entre el Pacífico, la frontera y los grandes corredores carreteros, Cajeme tiene una ubicación que podría aprovechar mucho mejor en la nueva relocalización de cadenas productivas hacia Norteamérica.

El quinto es la perspectiva del inversionista. Haremos un ejercicio honesto de comparar a Cajeme con otras ciudades de la región en seguridad, trámites, servicios y costos, para identificar qué debemos mejorar para competir.

UNA ACLARACIÓN NECESARIA

Escribo como empresario de esta ciudad, y eso implica que algunos temas tocarán sectores en los que participo. Cuando así sea, lo diré con claridad. Creo que la transparencia es la base de cualquier conversación pública que aspire a ser útil, y este espacio no será una excepción.

UNA INVITACIÓN

Esta columna no tendrá todas las respuestas, ni lo pretende. Su valor dependerá de la conversación que logre provocar entre empresarios, académicos, servidores públicos, jóvenes y ciudadanos que, como yo, quieren ver crecer a Cajeme. Los invito a leerla, a cuestionarla y a enriquecerla con sus propias ideas.

Quienes fundaron este valle no lo hicieron para ellos; lo hicieron para nosotros. La mejor forma de honrar ese legado es hacer lo mismo por quienes vienen detrás.

Cajeme ya demostró que sabe crecer. Ahora le toca trascender.

salomon.sabag.peimbert@gmail.com