Los rascacielos vacíos también hablan

Cómo la Inteligencia Artificial está transformando el trabajo, las empresas y nuestras ciudades

Los rascacielos vacíos también hablan

Sentado en una jardinera del centro financiero de La Défense, rodeado de jardines, arte moderno y enormes edificios de cristal, me hice una pregunta sencilla: ¿dónde está la gente? La respuesta puede anticiparnos cómo la Inteligencia Artificial está transformando el trabajo, las empresas y nuestras ciudades.

UNA CIUDAD DISEÑADA PARA TRABAJAR

Me encontraba en 4 Boulevard de Neuilly, muy cerca del hotel donde nos hospedábamos en París. Frente a mí se levantaban algunos de los edificios corporativos más impresionantes de Europa. Había jardines bien cuidados, esculturas modernas, áreas para que jugaran los niños y espacios destinados a las mascotas.

Todo parecía diseñado para recibir a miles de personas. Sin embargo, había poca gente.

Las calles lucían solas; algunos bares y restaurantes estaban casi vacíos, y en muchos edificios apenas se percibía movimiento. La arquitectura transmitía poder económico y modernidad, pero el ambiente provocaba una extraña sensación de abandono.

Mi primera impresión fue que estaba frente a un centro financiero en decadencia. Al investigar, descubrimos que la realidad era más compleja: La Défense no estaba abandonada, estaba cambiando.

Después de la pandemia, la disponibilidad de oficinas en este distrito superó el 15%. Además, cerca de una cuarta parte de sus espacios corporativos es considerada obsoleta y alrededor de un millón de metros cuadrados necesitará modernizarse o transformarse durante los próximos años. Algunos edificios deberán convertirse en hoteles, viviendas estudiantiles o espacios de usos múltiples. Reuters.

Lo que observaba no era solamente vacío. Era la evidencia física de una transformación silenciosa.

EL TRABAJO SALIÓ DE LA OFICINA

Durante décadas, el crecimiento de una empresa se representaba con grandes instalaciones, numerosos escritorios y cientos de personas llegando todos los días a la misma hora. Tener un edificio corporativo era símbolo de éxito y permanencia.

Entonces llegaron las computadoras personales, internet, las videollamadas y el trabajo desde casa. La pandemia aceleró lo que ya se estaba preparando y muchas organizaciones descubrieron que podían operar sin reunir diariamente a todo su personal.

Ahora aparece la Inteligencia Artificial.

Un empleado apoyado por IA puede analizar información, preparar reportes, atender consultas, redactar documentos, realizar presentaciones y automatizar tareas que antes requerían horas o la participación de varias personas. Esto no significa necesariamente que desaparecerá el trabajador; significa que cambiarán sus funciones, sus herramientas y el valor que debe aportar.

La Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada cuatro empleos en el mundo tiene algún grado de exposición a la Inteligencia Artificial generativa. Su conclusión más importante no es que todos esos puestos desaparecerán, sino que probablemente serán transformados. Organización Internacional del Trabajo.

Por eso sería equivocado afirmar que la IA es la única responsable de los escritorios vacíos. También influyen el trabajo híbrido, la reducción de costos, la reorganización empresarial y el deseo de contar con oficinas más pequeñas, flexibles y sustentables.

La Défense incluso presenta señales de recuperación: Durante el primer semestre de 2026 aumentó la contratación de espacios de calidad. No desaparece la oficina; cambia su propósito. Deja de ser únicamente el lugar donde se cumple un horario y se convierte en un espacio para colaborar, crear, aprender y fortalecer la cultura de una organización.

DE PARÍS A CAJEME

Esta transformación no pertenece solamente a París. También puede observarse en Santa Fe, en la Ciudad de México; en San Pedro Garza García y Valle Oriente, en Nuevo León; y en centros financieros como Manhattan, Tokio o Singapur.

La gran pregunta no es cuántos edificios nuevos construiremos, sino qué clase de trabajo y de vida humana colocaremos dentro de ellos.

Cajeme no tiene los rascacielos de La Défense, pero enfrentará la misma transformación. En una ciudad cercana a los 350 mil habitantes, la Inteligencia Artificial también cambiará despachos, comercios, escuelas, hospitales, dependencias públicas, restaurantes, industrias y empresas familiares.

No necesitamos esperar a ver oficinas vacías para reaccionar.

Debemos preparar a nuestros jóvenes para colaborar con la tecnología; capacitar a quienes hoy trabajan; ayudar a las pequeñas empresas a automatizar sin perder el trato humano; y convertir espacios poco utilizados en centros de formación, emprendimiento, innovación y convivencia.

El tamaño de una ciudad no determina su futuro. Lo determina su capacidad para anticiparse.

Sentado en aquella jardinera, comprendí que no estaba simplemente observando edificios solitarios. Estaba frente a una advertencia y, al mismo tiempo, frente a una oportunidad: La tecnología puede liberar espacios y tiempo, pero nosotros debemos decidir para qué los utilizaremos.

La Inteligencia Artificial puede hacer más eficiente el trabajo, pero no puede construir por sí sola una comunidad. Esa tarea seguirá correspondiéndonos.

EL RETO DE LA SEMANA: Observa esta semana tu negocio, oficina o actividad profesional e identifica una tarea que la IA pueda agilizar. Después pregúntate: ¿En qué actividad verdaderamente humana invertiré el tiempo recuperado?

Quizá el futuro del trabajo no esté por llegar. Tal vez ya llegó y lo estamos viendo en los escritorios vacíos.

-ATRÉVETE-

Respetuosamente

NotasE@corporativoimpulso.com.mx