La democracia congelada y el hielo que arde

"La tierra que antes bebió sangre indígena, hoy se embriaga con lágrimas inmigrantes"

La democracia congelada y el hielo que arde

El viernes 23 de enero, bajo un frío atroz de menos 23 grados centígrados, Minnesota no se congeló; ardió. Decenas de miles de gargantas protestaron contra la maquinaria del miedo, enviando una señal inequívoca al desgobierno. La campaña "ICE Out" (Fuera ICE) desafió a la naturaleza misma: ni el hielo pudo detener la dignidad. La policía arrestó a más de cien líderes religiosos que, en un acto de desobediencia civil, bloquearon la ruta al aeropuerto. Rabinos, sacerdotes y pastores se negaron a moverse a pesar del riesgo de congelación, no por terquedad, sino por una fe sin fronteras, denunciando el crimen real: deportaciones sumarias que amputan vidas y familias sin el debido proceso de ley.

La historia es una vieja terca que se muerde la cola en Fort Snelling, el complejo federal que alberga las oficinas de ICE y donde se concentró la protesta. La dolorosa ironía es que ese preciso lugar fue, en 1862, el campo de concentración donde se confinó al pueblo Dakota. La misma tierra que los descendientes europeos usaron hace 160 años para encarcelar, asesinar y desterrar a los únicos y verdaderos americanos, sirve hoy para enjaular y expulsar a los nuevos peregrinos. La tierra que antes bebió sangre indígena, hoy se embriaga con lágrimas inmigrantes.

Sobre esta geografía del dolor, ICE se ha arrancado la máscara de agencia federal. Ya no operan bajo el manto de la democracia constitucional, sino en un limbo de impunidad, respondiendo al capricho de un solo hombre. La indignación en Minnesota ha crecido con casos como la detención de Liam, de solo 5 años, a quien agentes de ICE, exentos de toda legalidad, detuvieron y utilizaron como "cebo" para que el padre saliera de su casa. A nivel nacional, a partir de 2025, se han reportado 40 muertes de migrantes en detención, al menos 8 de ellas en solo este año. Es el eco ominoso del pasado europeo, tal como las fuerzas de choque totalitarias comenzaron devorando las instituciones para volverse leales únicamente al Führer. ICE se erige hoy como un Estado dentro del Estado, donde los jueces estorban y las órdenes judiciales no son necesarias para invadir hogares. No protegen la nación, protegen la paranoia del poder; y ese podría ser el primer martillazo que quiebra el cristal de la República.

Esta impunidad absoluta explica la tragedia. El asesinato de Renee Good no fue un accidente, sino la consecuencia lógica de otorgar poder ilimitado a la barbarie. Renee no era una estadística más; era ciudadana estadounidense, madre de tres niños, maestra y observadora legal. Su sangre transformó la lucha, ya no solo en defensa de los migrantes, sino en combate por los derechos civiles y la democracia. A pesar de que el 63% de la nación repudia estas políticas extremas, al homicidio de Renee se sumó otra infamia captada en video: el asesinato de Alex Pretti, un joven enfermero que intentaba auxiliar a una mujer que había sido empujada al suelo, un acto que viola incluso los principios elementales de los Convenios de Ginebra y que ha provocado náuseas incluso entre muchos conservadores republicanos. El Gobierno defendió lo indefendible al acusarlo, sin pruebas, de "terrorista".

Cuando un Gobierno necesita encarcelar a sus sacerdotes, asesinar y revivir sus campos de concentración para sentirse seguro, ya no está gobernando una nación; está administrando su propia decadencia moral sobre un cementerio de ideales. La sombra del autoritarismo intenta oscurecer la justicia, pero en Minnesota se topó con la luz de la democracia en acción. El "Apagón Económico" fue otro indicador del rechazo a la tiranía. Los sindicatos y líderes de fe que organizaron la huelga esperaban la participación de más de 300 negocios. Al final del día, alrededor de 700 establecimientos cerraron sus puertas en apoyo a las protestas. Sin embargo, hubo puertas que no se cerraron al humanismo. Algunos restaurantes se negaron a vender, pero abrieron sus salones como refugios para servir sopa y café caliente gratis, en un acto de comunión para proteger a la comunidad del frío mortal.

Una colega minesotana me platicó cómo los ciudadanos que llevan comida a las familias que tienen temor de salir de sus casas escriben las direcciones en papeles pequeños que se pueden tragar en caso de ser detenidos. Es la dieta de la supervivencia en tiempos de infamia. Al final de la Convención Constitucional de 1787, Benjamín Franklin respondió a una mujer que le preguntaba qué habían logrado: "Una república, si pueden conservarla", advirtió el prócer. Hoy, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, sentenció con amargura que es más fácil defender la democracia, que recuperarla. Por lo pronto, la historia nos demuestra que un Gobierno que obliga a tragarse la solidaridad ya ha escupido su propia alma.

*El Dr. Castro fue consejero externo para el Gobierno Mexicano y presidente de la comisión de asuntos fronterizos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME). Ha sido catedrático, decano y vicerrector para desarrollo internacional en PimaCollege de Tucsón, Arizona.

rikkcs@gmail.com