Ha notado usted que últimamente en Cajeme hay más tráfico de lo habitual, que en distintos puntos de la periferia de la ciudad hay cada vez más desarrollos habitacionales, o que en zonas donde antes no había más que casas hoy se construyen edificios u oficinas. Si bien es cierto que muchos hemos notado, a la par, que durante los últimos años Cajeme ha vivido un proceso similar a una desaceleración económica en la que, en la carrera por el desarrollo, ciudades como Hermosillo, Los Mochis o Navojoa se han llevado la mejor parte, también es una realidad que, a pesar de los pesares, Cajeme ha ido creciendo y se encuentra frente a una oportunidad sin comparación.
En la actualidad, como muchos expertos en materia económica y social afirman, la competencia ha comenzado a ser entre ciudades del mundo. Esto se debe en gran medida a la globalización, fenómenos económicos como el nearshoring, problemas ligados al cambio climático y a una nueva cultura atada a nuevas generaciones que, simple y sencillamente, ven el mundo de otra manera. Por eso, Cajeme se encuentra ante un momento crucial de su historia, ya que, como todos sabemos, los tiempos de crisis son también tiempos de oportunidades y la posición geográfica, la alta cantidad de jóvenes egresados cada año, el potencial agrícola, entre muchas otras variantes, hacen de Cajeme un lugar que puede ponerse nuevamente en el mapa que alguna vez lo colocó como una ciudad a donde muchos anhelaban vivir.
Ahora hablemos en números. Uno de los indicadores más importantes cuando nos referimos al desarrollo de una ciudad es la cantidad de personas que en ella habitan. Si bien este indicador puede variar, es un síntoma claro del desarrollo que tiene una ciudad, simplemente porque nadie quiere vivir donde no le va bien, sobre todo en contextos como los actuales, donde las nuevas generaciones no se sienten atadas a prácticamente nada. Por lo tanto, podemos identificar diferentes tipos de comunidades: pueblos con menos de 49 mil habitantes, ciudades pequeñas (de 50 mil hasta 99 mil habitantes), ciudades medias o en desarrollo (de 100 mil hasta 499 mil habitantes), ciudades desarrolladas (de 500 mil hasta 1 millón de habitantes) y las grandes metrópolis del país con más de 1 millón de habitantes.
Es por eso que hablamos del siguiente paso para Obregón, una ciudad que está muy cerca de llegar al medio millón de habitantes y que, en teoría, debería considerarse desarrollada con todos los beneficios y dificultades que eso significa. Sin embargo, para la llegada de esta nueva etapa para Cajeme, todavía una ciudad en desarrollo, debemos sentar las bases de lo que debe ser esta nueva comunidad para que, de alguna manera, aprendamos del pasado y entendamos que este nuevo paso en la conformación de nuestra ciudad debe ser pensado y ejecutado a conciencia, ya que, si bien el progreso no se detiene, si no hacemos que las cosas sucedan de la manera adecuada, el anhelo de una ciudad desarrollada podría quedar simplemente en eso y convertirnos solamente en una ciudad en desarrollo con mucha población y problemas.
Entre los breves puntos que es posible tratar en este escrito se encuentran, primero, la seguridad. Si bien tener más personas siempre es bueno, también implica problemas de seguridad en el patrimonio, lo que nos lleva al siguiente punto: la economía, más y mejores empleos que cierren la brecha de desigualdad, mejoras en las vialidades y espacios públicos, así como en el cuidado de la sustentabilidad y el correcto uso de los recursos naturales. Entre muchos otros problemas que hay que resolver antes de pensar en dar el siguiente paso, es decir, poner a la ciudad en condiciones de recibir con los brazos abiertos la llegada de los réditos de ser una ciudad desarrollada.
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