El viaje a nuestro país de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, y su discurso de glorificación de la conquista española (trajo a nuestras tierras "esperanza y alegría", una "nueva forma civilizatoria de la vida", un "nuevo orden", donde Hernán Cortés ejerció como el "padre del mestizaje"), sirve de contexto para traer de nuevo a debate las narrativas y estrategias retóricas de las nuevas/viejas derechas que impulsan campañas moralizantes de proyecciones invertidas: grupos sociales que han experimentado históricamente formas diversas de exclusión, odio y violencias, ahora se les convierte en sujetos del caos y la destrucción, responsabilizándoseles de todo los males que aquejan a la sociedad actual.
A través de conferencias, medios de comunicación, redes sociales y otros dispositivos, estas derechas despliegan un renovado discurso ofensivo y polarizante, donde sus adversarixs son declaradxs verdaderxs enemigxs. Pretenden revertir derechos y legislaciones ganadas por el feminismo y el movimiento LGBTQI, invocan la restauración de un supuesto orden natural perdido, de una familia tradicional que nunca existió y de un "orden patriarcal de fantasía", como plantea Judith Butler (¿Quién le teme al género?): "en el que un padre es un padre. Una identidad sexual nunca cambia, las mujeres ´nacidas hembras´ vuelven a su situación natural y ´moral´ dentro del hogar y los blancos recuperan su supremacía racial incuestionable".
Si bien estas corrientes políticas no presentan posturas homogéneas, pues se concretan con sus particularidades en cada país o región, algunas características en común las distinguen: un discurso incendiario, falto de fundamento científico, que busca despertar el miedo con afirmaciones apocalípticas, inconsistentes e incoherentes, pretendiendo con ello construir "una comunidad imaginada", en la que exhiben "nuevos mitos", como advierte Enzo Traverso (Las nuevas caras de la derecha. ¿Por qué funcionan las propuestas vacías y el discurso enfurecido de los antisistema y cuál es su potencial político real?).
Uno de esos mitos sería lo que esas derechas han dado en llamar "ideología de género". Frente a la creciente precariedad económica y crisis de reproducción social, de cambio climático y destrucción del medio ambiente, y de un entorno dominado por múltiples violencias y guerras que no cesan, estas derechas convierten el malestar, la rabia y ansiedad que este mundo incierto nos provoca, en combustible para atizar el odio y el miedo frente a las otras y los otros. Personifican al "género", y con ello a todos los derechos y políticas establecidas o exigidas en su nombre, como la fuerza destructora que amenaza el orden. No la violencia imperante o la depredación de la vida del mercado capitalista, sino el "género", ese fantasma. Este "delirio obsesivo del ´género´", como lo denomina Butler, lo entiende como un "fenómeno psicosocial", en el que "todos los miedos y ansiedades íntimos se organizan socialmente para despertar pasiones políticas".
Frente a ese pánico moral contra las políticas de género, necesitamos ampliar y profundizar la lucha y defensa de los derechos conquistados por los feminismos, por la defensa de nuestras libertades, de la igualdad y la justicia, reivindicando el derecho a la existencia de vidas diversas. El combate al odio en todas sus variantes es una lucha urgente que no podemos dejar de lado, así como la erradicación de todas lasviolencias que lo acompañan.



