Atender la educación

El modelo educativo actual, conocido como la Nueva Escuela Mexicana, no se veía como la opción más adecuada a las necesidades de niños y jovenes

Atender la educación

Los descensos en los puntajes de la prueba PISA en México en lectura y matemáticas, 408, contra 461, y 388 contra 463, respectivamente en relación a los promedios generales de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), representan los puntajes más bajos en 20 años de participar en dicha evaluación. 

Por otra parte, en resolución computacional se obtuvo un resultado de 453 frente a un promedio general de 500, y en ciencias, un total de 414 puntos, frente a 482 de la media. En esta área se logró una ligera mejoría en comparación con los resultados anteriores, pero está lejos de ser significativa, ya que solo un 50 por ciento se sitúa en un nivel básico. Y en general, apenas el 0.5 por ciento alcanzó niveles de excelencia, en contraste con el 11.9 por ciento del promedio de todos los países.

El resultado general indica que persiste una baja en el aprovechamiento escolar de estudiantes mexicanos de educación básica. Es difícil ante este panorama, considerar que ningún docente ayuda realmente a sus alumnos a obtener los aprendizajes esperados. No obstante, a nivel general, el sistema educativo mexicano continúa presentando serias deficiencias que está llevando a sus estudiantes a la consecución de conocimientos y habilidades incompletas, poco desarrolladas, o no logradas, definitivamente, en el nivel básico, lo que tiene por consecuencia que en niveles superiores las personas enfrenten problemas para cumplir con los requisitos académicos de manera satisfactoria.

El modelo educativo actual, conocido como la Nueva Escuela Mexicana, no se veía como la opción más adecuada a las necesidades de niños, niñas y jóvenes. Y no lo está siendo. Hay alumnos que han comentado, que, aunque los libros les parecen divertidos, no logran comprender totalmente su contenido. Esto es debido a que dichos materiales carecen de una estructura lógica y clara. Es decir, no hay un objetivo preciso, ni el camino a seguir para obtenerlo, ni la forma de comprobar los aprendizajes y su relación con otros campos formativos.

Igualmente, investigadores universitarios que han analizado el programa, encontraron la alusión a sustentos teóricos, como el humanismo y la pedagogía de Paulo Freire, pero no se observa cómo éstos se encuentran insertados en el programa y cómo pudieran guiar las actividades a realizar.

La realidad, sin embargo, parece ir más allá, hacia un enfoque estructural del sistema educativo básico, que no provee a sus estudiantes las competencias necesarias para escalar a niveles mayores. Una situación que requiere más estudios de tipo científico y cambios necesarios en la atención a los alumnos.

Una de las decisiones recientes es la prohibición del uso de teléfonos celulares en primaria y secundaria, tanto dentro de las aulas como en el tiempo de receso. La medida es acorde con lo que se implementará en otros países, ante la distracción que estos dispositivos representan para los usuarios.

Es un hecho que los teléfonos inteligentes se han convertido en un instrumento de uso constante en los seres humanos. En el caso del medio educativo, pueden ser aprovechados para labores de este tipo, como la búsqueda y recepción de la información y la realización, incluso, de determinadas tareas. No obstante, poseen también el potencial de distraer enormemente a las personas de las tareas que deben realizar, algo que realmente llega a suceder, tanto a nivel básico, como en los contextos superior y medio superior.

Tal vez, el punto sea regular, en lugar de prohibir, saber establecer mecanismos de negociación. Hay espacios laborales donde en determinados momentos no se puede hacer uso de un teléfono: El actor o actriz que está en el escenario ante un público, el médico realizando una cirugía, durante la práctica de un deporte profesional, la cajera de un banco al contar dinero y muchos casos más.

Las escuelas de educación básica han preferido, para no batallar más, ordenar a sus estudiantes prescindir del uso del teléfono. Se reconoce que existen distracciones, pero creer que con esta prohibición se elevará la calidad de la educación automáticamente, es algo muy ingenuo.

La formación personal a través de la educación sigue siendo una tarea de gran relevancia. Se requiere el compromiso docente para que los alumnos logren los aprendizajes reales, efectivos y suficientes que la compleja sociedad requiere y no se simule con ello. El modelo educativo debe analizarse a profundidad, replantearse y hacerse las modificaciones pertinentes. La participación de las familias es, por supuesto, una parte fundamental para apoyar a sus hijos en casa.