El Vaticano pidió a la comunidad internacional avanzar hacia la eliminación de la pena capital, al considerar que su aplicación vulnera la dignidad humana y elimina cualquier posibilidad de corregir una condena injusta.
Durante una sesión de la Tercera Comisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), celebrada el 7 de octubre, el observador permanente de la Santa Sede, el arzobispo Christophe El-Kassis, defendió que los derechos humanos deben garantizarse a todas las personas, sin importar las circunstancias.
El pronunciamiento ocurre en un contexto de debate sobre las ejecuciones en Estados Unidos, luego de que una mujer condenada por asesinato sobreviviera a un intento fallido de ejecución en Tennessee, el 30 de septiembre. Posteriormente, Texas llevó a cabo otra ejecución, con lo que el país alcanzó 30 casos en 2026, según el texto de referencia.
LA JUSTICIA DEBE PRIORIZAR LA DIGNIDAD HUMANA
El-Kassis recordó que, de acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, la pena de muerte resulta inadmisible porque atenta contra la dignidad inherente a cada persona, la cual no desaparece incluso ante delitos graves.
También sostuvo que los sistemas penitenciarios actuales cuentan con alternativas para proteger a la sociedad sin descartar la rehabilitación ni la posibilidad de arrepentimiento.
Respecto a las víctimas y sus familias, señaló que merecen acompañamiento, respaldo y procesos judiciales imparciales y oportunos. Sin embargo, advirtió que quitar otra vida no repara el daño causado.
Por ello, exhortó a los estados estadounidenses que todavía aplican la pena capital a establecer una moratoria, revisar las condenas existentes, garantizar juicios justos y fortalecer los programas de reinserción.
ALERTA POR EL NARCOTRÁFICO Y LOS DERECHOS INDÍGENAS
En otras intervenciones ante la ONU, el representante vaticano alertó sobre el crecimiento de los mercados de drogas y su relación con la corrupción y las redes criminales. Advirtió que las organizaciones delictivas utilizan nuevas tecnologías para extender sus actividades.
Asimismo, destacó la importancia de prevenir las adicciones mediante educación científica desde la familia y las escuelas, con información sobre los daños de los estupefacientes.

