Este 21 de abril de 2026 se cumple el primer aniversario luctuoso del papa Francisco, quien falleció en 2025 durante el Lunes de Pascua, tras varios meses de complicaciones de salud.
A un año de su partida, la Iglesia católica y millones de fieles en todo el mundo lo recuerdan con celebraciones eucarísticas en su memoria, al tiempo que su legado sigue vigente a través de sus palabras.
Diversas diócesis han anunciado misas especiales para honrar al pontífice argentino, cuya cercanía, sencillez y mensaje social marcaron más de una década de pontificado.

UN MENSAJE QUE INVITÓ A LA ACCIÓN
Durante sus 12 años al frente del Vaticano, Francisco dejó frases que llamaron a una Iglesia activa y comprometida. "Hagan lío" y "no balconeen la vida" fueron expresiones dirigidas especialmente a los jóvenes, a quienes exhortó a involucrarse, salir de la comodidad y vivir con autenticidad el Evangelio.
En esa misma línea, insistió en que los jóvenes no son el futuro, sino el presente: "Ustedes son el ahora de Dios", una idea que reforzó su confianza en las nuevas generaciones como agentes de cambio.
UNA IGLESIA INCLUSIVA Y CERCANA
El pontífice también promovió una Iglesia abierta: "Todos, todos, todos. En la Iglesia hay lugar para todos", afirmó, subrayando la inclusión sin distinción. Su histórica frase "¿Quién soy yo para juzgar?" reflejó su enfoque pastoral hacia las personas, privilegiando la misericordia sobre la condena.
Asimismo, defendió la dignidad humana con mensajes contundentes como que nadie debe ser excluido y que incluir a la mujer no es una moda, sino un acto de justicia.
MISERICORDIA, HUMILDAD Y JUSTICIA SOCIAL
Uno de los ejes de su pontificado fue la misericordia: "El Señor nunca se cansa de perdonar", recordaba constantemente. También dejó clara su visión de una Iglesia humilde: "¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!", frase que sintetiza su compromiso con los más necesitados.
Además, advirtió sobre la importancia de construir puentes y no muros, y de ayudar al prójimo con humildad, señalando que la única forma válida de mirar a alguien "de arriba hacia abajo" es para tenderle la mano.



