El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró este domingo su cumpleaños número 80 con una función de la UFC en los jardines de la Casa Blanca, un evento sin precedentes que reunió a más de cuatro mil invitados y que provocó reacciones encontradas en el ámbito político y social del país.
La jornada estuvo marcada por un espectáculo de artes marciales mixtas organizado como parte de las actividades conmemorativas por el 250 aniversario de la independencia estadounidense. El mandatario apareció acompañado por su esposa, Melania Trump, y por Dana White, uno de sus aliados más cercanos dentro del deporte.
UN EVENTO INÉDITO EN LA CASA BLANCA
La función, denominada UFC Freedom 250, se desarrolló en una estructura especialmente instalada frente a la residencia presidencial, donde se disputaron siete combates ante miles de asistentes seleccionados para la ocasión.
Trump saludó desde el histórico balcón Truman mientras se interpretaba el himno nacional y una formación de aviones militares sobrevolaba el recinto. Posteriormente tomó asiento junto a White para presenciar las peleas programadas, incluida la participación estelar del campeón hispano-georgiano Ilia Topuria.
CELEBRACIÓN EN MEDIO DE UN INTENSO DÍA POLÍTICO
La función ocurrió horas después de que el mandatario anunciara un acuerdo para poner fin a las hostilidades entre Irán e Israel, una noticia que dominó gran parte de la agenda internacional durante el fin de semana.
Pese a ello, la atención pública también se concentró en el espectáculo deportivo, cuya realización en la Casa Blanca fue considerada por algunos sectores como una muestra de cercanía con la cultura popular estadounidense y, por otros, como una ruptura con las tradiciones institucionales de la residencia presidencial.
CRÍTICAS Y RESPALDO AL ESPECTÁCULO
Los detractores del evento cuestionaron el uso de la Casa Blanca como escenario para una función profesional de artes marciales mixtas, argumentando que este tipo de actividades no corresponden al simbolismo histórico del recinto.
Por el contrario, seguidores del mandatario defendieron la iniciativa al considerar que la UFC representa una expresión importante de la cultura deportiva contemporánea en Estados Unidos.
La administración estadounidense aseguró que los costos del evento fueron cubiertos por la organización de la UFC, mientras que directivos de la empresa negaron que la función tuviera fines políticos.
UNA CELEBRACIÓN QUE ACAPARÓ LA ATENCIÓN
El espectáculo también sirvió para desviar momentáneamente la conversación pública sobre la edad y el estado de salud del mandatario, quien cumplió 80 años convirtiéndose en uno de los presidentes de mayor edad en ejercicio en la historia del país.
La inédita celebración dejó imágenes que rápidamente se viralizaron en redes sociales y consolidó una vez más la estrecha relación entre Trump y la UFC, una organización con la que mantiene vínculos desde hace años.





