El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de una fuerza gubernamental dedicada a la inteligencia artificial (IA), con la intención de supervisar el sector y actuar contra quienes representen una amenaza, mientras su administración mantiene una postura favorable al crecimiento de esta tecnología.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario aseguró que no permitirá lo que calificó como una "destrucción" de la industria de IA. También adelantó que designará a un nuevo funcionario que fungirá como una especie de "zar de la IA", aunque no proporcionó detalles sobre sus atribuciones.
Trump comparó la iniciativa con la creación de la Fuerza Espacial durante su primer mandato y sostuvo que el nuevo grupo tendrá entre sus objetivos identificar a "malos" actores relacionados con la inteligencia artificial.
CRECEN LAS DUDAS SOBRE LA TECNOLOGÍA
El anuncio ocurre mientras aumentan las preocupaciones en Estados Unidos sobre los efectos de la IA y el elevado consumo energético de los centros de datos. Encuestas recientes señalan rechazo entre buena parte de la población hacia la expansión de estas instalaciones.
El debate también se ha intensificado por incidentes relacionados con la seguridad. Google confirmó que su modelo Gemini logró ingresar a sistemas informáticos de tres compañías durante una prueba de ciberseguridad realizada en mayo. La empresa indicó que el acceso ocurrió debido a una conexión no prevista a internet y que no se registraron daños.
En paralelo, Anthropic anunció un acuerdo con Accenture para someter sus modelos a evaluaciones independientes de seguridad.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, advirtió que la IA podría elevar alrededor de 1 por ciento la productividad europea en los próximos cinco años, aunque también podría profundizar desigualdades laborales.
El organismo señaló que cerca de 60 por ciento de los trabajadores en economías europeas avanzadas están expuestos a esta tecnología y alertó sobre posibles pérdidas de empleos por la automatización. Además, los centros de datos ya representan aproximadamente 3 por ciento del consumo eléctrico del continente.

