Dos sacerdotes fallecieron el viernes 13 de marzo en Ecuador luego de rescatar a dos monaguillos que estaban a punto de ahogarse en el mar durante un retiro espiritual realizado en la localidad costera de Playas.
Las víctimas fueron los padres Alfonso Avilés Pérez, párroco de la parroquia San Alberto Magno en la Diócesis de Daule y miembro de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, y Pedro Anzoátegui, quien prestaba servicio en la Diócesis de San Jacinto.
Ambos intervinieron cuando los jóvenes, participantes de un retiro de monaguillos por Cuaresma, ingresaron al mar y comenzaron a tener dificultades para salir.
Según relataron autoridades eclesiales durante una misa posterior, los sacerdotes lograron rescatar a los menores, quienes salieron con vida del agua. Sin embargo, los dos religiosos no lograron sobrevivir.
RELATO DEL RESCATE Y REACCIÓN DE LA IGLESIA
Martha de Murillo, quien trabajó más de dos décadas como secretaria del padre Avilés, explicó que el superior de su comunidad, el padre Lope Pascual, narró lo ocurrido durante la homilía de una misa celebrada el sábado.
"Dos monaguillos estuvieron en peligro de ahogarse y los padres fueron a rescatarlos. Gracias a Dios los jóvenes salieron, pero lamentablemente los sacerdotes no", relató.
De acuerdo con medios locales, todos los jóvenes que participaron en el retiro se encuentran bien y fueron trasladados a sus hogares tras el incidente.
Durante otra misa celebrada el mismo día, el cardenal Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil, pidió oraciones por los sacerdotes fallecidos y expresó su dolor por la tragedia.

LEGADO DE SERVICIO Y FE
La parroquia San Alberto Magno destacó que el padre Alfonso Avilés "partió a la Casa del Padre entregándose generosamente por quienes le fueron confiados". Nacido en 1966 en Murcia, España, fue ordenado sacerdote en 1990 y dedicó más de tres décadas al ministerio pastoral.
En los últimos nueve años sirvió en la comunidad de Daule, donde impulsó iniciativas de catequesis familiar, adoración eucarística y formación de monaguillos. En 2021 recibió un reconocimiento del Municipio de Samborondón por su labor espiritual.
El padre Pedro Anzoátegui, nacido en 1982, fue ordenado en 2010 en la Catedral de Guayaquil y desarrolló su ministerio pastoral acompañando a comunidades y jóvenes en distintas parroquias.
Fieles han destacado que ambos sacerdotes murieron realizando un acto de amor y servicio, al arriesgar su vida para salvar a los menores.





