El reverendo Jesse Jackson murió este 17 de febrero de 2025 a los 84 años, según confirmó su familia a través de un comunicado. De acuerdo con el mensaje, el líder social falleció rodeado de sus seres queridos.
En el texto difundido, sus familiares destacaron su compromiso con la justicia, la igualdad y los derechos humanos, así como su labor en favor de comunidades marginadas en Estados Unidos y otras partes del mundo. No se detallaron las causas del deceso.
Jackson fue colaborador de Martin Luther King Jr., a quien conoció en 1965 durante la marcha de Selma, en Alabama. También estuvo presente en Memphis en 1968, cuando King fue asesinado.
Tras ese hecho, buscó ocupar un papel central en la continuidad del movimiento por los derechos civiles. En 1971 fundó Operation PUSH, organización que más tarde se transformó en la Rainbow PUSH Coalition, un grupo multirracial enfocado en la defensa de derechos civiles y el impulso del cambio social.
ASPIRANTE PRESIDENCIAL Y FIGURA INFLUYENTE
En la década de 1980 compitió en las primarias del Partido Demócrata, convirtiéndose en uno de los primeros aspirantes afroamericanos con posibilidades reales en una contienda nacional. Aunque no obtuvo la candidatura, su participación abrió camino a nuevas generaciones de líderes.
Además de su trabajo en Estados Unidos, Jackson participó en causas internacionales. Visitó Sudáfrica para manifestarse contra el apartheid y tomó parte en gestiones diplomáticas para la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en otros países.
A lo largo de su carrera también enfrentó controversias, incluidas declaraciones por las que ofreció disculpas públicas y un escándalo personal que afectó su imagen. En 2017 informó que padecía Parkinson y posteriormente recibió tratamiento por parálisis supranuclear progresiva.
UN LEGADO QUE MARCÓ ÉPOCA
Nacido en Greenville, Carolina del Sur, Jackson se convirtió en una de las voces más influyentes del último tercio del siglo XX en la lucha por la igualdad racial y la participación política de las minorías.
Su fallecimiento representa el cierre de una etapa clave en la historia de los movimientos sociales en Estados Unidos, donde su nombre quedó ligado a décadas de activismo, organización comunitaria y defensa de derechos fundamentales.




