Una serie de muertes y desapariciones de científicos ha encendido alertas en el ámbito de seguridad nacional en Estados Unidos.
Al menos 11 casos, registrados desde 2022, están bajo investigación por agencias como el Federal Bureau of Investigation, la NASA y dependencias federales vinculadas a defensa y energía.
EL CASO QUE REAVIVÓ EL DEBATE
Uno de los episodios más comentados es el de Amy Catherine Eskridge, investigadora especializada en tecnología avanzada y fenómenos aéreos no identificados.
Su muerte fue catalogada oficialmente como suicidio en 2022, pero ha vuelto a ser tema de discusión tras declaraciones previas en las que aseguraba haber sido atacada con una supuesta arma de energía dirigida.
SEÑALAMIENTOS Y TEORÍAS
De acuerdo con reportes, la científica afirmó haber sufrido lesiones físicas tras un presunto ataque en su domicilio en Huntsville.
Estas versiones fueron retomadas por el exoficial británico Franc Milburn, quien cuestionó la versión oficial y afirmó haber entregado información al Congreso estadounidense.
Sin embargo, estas hipótesis no han sido confirmadas por autoridades.
UNA SERIE DE CASOS QUE PREOCUPA
El caso forma parte de una lista más amplia que incluye científicos vinculados a áreas como energía nuclear, defensa espacial y tecnología avanzada.
Algunos fallecieron en circunstancias poco claras, mientras que otros fueron reportados como desaparecidos.
INVESTIGACIÓN EN CURSO
Las autoridades federales mantienen una investigación conjunta para determinar si existe alguna conexión entre los casos.
Desde instancias legislativas se ha señalado que la coincidencia de estos eventos podría representar un asunto de seguridad nacional.
POSTURA OFICIAL
Hasta ahora, las agencias estadounidenses no han confirmado vínculos entre los casos ni la existencia de tecnología como la mencionada en los testimonios.
Las investigaciones continúan mientras se busca esclarecer los hechos y descartar o confirmar posibles conexiones.




