León XIV pide a sacerdotes no preparar homilías con inteligencia artificial

El papa dijo que el problema no es la tecnología en sí misma, sino el lugar que ocupa en la vida espiritual del presbítero

La predicación no puede ser un texto generado por un algoritmo, dijo.
La predicación no puede ser un texto generado por un algoritmo, dijo.

En una época marcada por el auge de la tecnología, el papa León XIV pidió a los sacerdotes no preparar sus homilías con inteligencia artificial enfatizando que la predicación no puede reducirse a un ejercicio técnico ni delegarse a un algoritmo.

En sintonía con enseñanzas previas del papa Francisco, León XIV insistió en que el problema no es la tecnología en sí misma, sino el lugar que ocupa en la vida espiritual del sacerdote.

“Les invito a resistir la tentación de preparar las homilías con inteligencia artificial. Al igual que todos los músculos del cuerpo, si no los utilizamos, mueren; el cerebro necesita ser ejercitado”, afirmó el papa.

LA HOMILÍA NO ES UN DISCURSO TÉCNICO

Para León XIV, preparar una homilía exige reflexión personal, estudio serio de la Palabra de Dios y un profundo trabajo interior. La predicación es proclamación viva de la fe apostólica al Pueblo de Dios, no un texto generado automáticamente.

El pontífice enfatizó que depender de la inteligencia artificial puede debilitar la capacidad del sacerdote para meditar, discernir y conectar espiritualmente con su comunidad. La inteligencia, como cualquier facultad, necesita ejercitarse para no atrofiarse.

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LAS CLAVES QUE DEJÓ FRANCISCO

Años antes, el papa Francisco ofreció criterios concretos para lograr una buena homilía. Según explicó, esta debe contener tres elementos esenciales que son una idea clara, un sentimiento que toque el corazón y una imagen poderosa que permanezca en la memoria.

Más que acumular conceptos, la homilía debe “sacudir los corazones” y transmitir una experiencia viva del Evangelio.

Tanto León XIV como Francisco coinciden en que la autenticidad del predicador es fundamental.

El sacerdote debe vivir la fe, conocer las luchas de su comunidad y anunciar desde su propia experiencia el mensaje de esperanza. Solo así la homilía será verdaderamente transformadora.