Inodoro de 23 millones de dólares de Artemis II se descompone; astronautas no pueden usarlo

Falla técnica obliga a emplear alternativas portátiles mientras especialistas analizan origen de anomalías en sistema de higiene

El problema podría estar relacionado con la presencia de orina congelada.
El problema podría estar relacionado con la presencia de orina congelada.

La misión Artemis II enfrenta un problema inesperado en plena órbita lunar: la NASA pidió a su tripulación evitar el uso del inodoro a bordo de la cápsula Orión debido a fallas persistentes desde el inicio del viaje.

La advertencia fue transmitida por el centro de control en Houston a través de la ingeniera Jenny Gibbons, quien instruyó a los astronautas a utilizar urinarios de contingencia plegables mientras se resuelve la situación.

FALLAS DESDE EL DESPEGUE

El sistema sanitario, con un costo estimado de 23 millones de dólares, presentó su primera avería poco después del lanzamiento el 1 de abril. Según explicó el portavoz Gary Jordan, el ventilador del inodoro quedó atascado, afectando el sistema de recolección de orina.

Aunque en un inicio los equipos en Tierra guiaron a la astronauta Christina Koch para realizar una reparación que permitió restablecer temporalmente el servicio, los inconvenientes no tardaron en reaparecer. En días posteriores, la NASA confirmó fallas intermitentes que obligaron a la tripulación a recurrir nuevamente a dispositivos alternativos.

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OLORES Y POSIBLES RESIDUOS CONGELADOS

El problema podría estar relacionado con la presencia de orina congelada en la línea de ventilación, de acuerdo con el director de vuelo Judd Frieling. Esta acumulación estaría dificultando la correcta evacuación de residuos dentro del sistema.

A la falla mecánica se sumó otro incidente incómodo: un olor extraño en el compartimento de higiene. Koch reportó un aroma similar a "un calentador quemado", mientras que el astronauta Jeremy Hansen lo describió como un olor a quemado concentrado en la zona.

Pese a estas anomalías, la portavoz Debbie Korth aseguró que no existe riesgo para la seguridad de la tripulación. También recordó que los sistemas de baño en el espacio suelen ser complejos y propensos a este tipo de inconvenientes, especialmente en misiones de larga duración.