La Iglesia Católica enfrenta un nuevo episodio de división luego de que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ordenara a cuatro obispos en Écône, Suiza, sin el mandato del papa León XIV.
La Santa Sede calificó la ceremonia como un acto cismático que rompe la comunión eclesial y conlleva la excomunión automática de quienes participaron en las consagraciones.
El acto reunió a cerca de 15 mil personas y fue transmitido por internet en varios idiomas. La ceremonia siguió el rito previo al Concilio Vaticano II, con misa en latín y el sacerdote de espaldas a los fieles, prácticas que la congregación considera esenciales para preservar la tradición católica.
CONFLICTO QUE SE REMONTA A 1988
La FSSPX fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre como respuesta a las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II. En 1988, Lefebvre ordenó cuatro obispos sin autorización papal, lo que motivó su excomunión por parte de Juan Pablo II.
Aunque Benedicto XVI levantó esa sanción en 2009 para favorecer el diálogo, las diferencias doctrinales persistieron. Posteriormente, el papa Francisco limitó el uso de la misa tradicional mediante el documento Traditionis Custodes, medida que profundizó el distanciamiento con el sector ultraconservador.

EL VATICANO ADVIERTE SOBRE LA RUPTURA
Antes de la ceremonia, el papa León XIV envió una carta a los integrantes de la Fraternidad para pedirles que desistieran de las ordenaciones y evitar una nueva fractura dentro de la Iglesia. Sin embargo, la organización mantuvo su decisión pese a las advertencias del Vaticano y del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Tras las consagraciones, el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, reiteró que la ordenación de obispos sin mandato pontificio constituye un acto cismático según la legislación canónica.
Actualmente, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X asegura contar con alrededor de 720 sacerdotes y cerca de medio millón de fieles en distintos países.





