Decenas de miles de personas salieron este sábado a las calles de unas 50 ciudades de España para reclamar respuestas ante el encarecimiento de la vivienda y exigir nuevas medidas para facilitar el acceso a un hogar. La jornada tuvo su mayor concentración en Madrid, donde la Delegación del Gobierno calculó unos 70 mil asistentes, mientras el Sindicato de Inquilinas elevó la cifra hasta 500 mil.
Las movilizaciones se produjeron un día después de que el Congreso rechazara dos decretos impulsados por el Gobierno de Pedro Sánchez para atender la crisis habitacional. El movimiento de inquilinos aprovechó la jornada para aumentar la presión sobre las organizaciones sindicales y plantear una huelga general.
LAS EXIGENCIAS QUE TOMARON LAS CALLES
Entre las principales demandas se encuentran reducir 50 por ciento los alquileres, expropiar viviendas en manos de los llamados fondos buitre y establecer contratos indefinidos para los arrendamientos. También se reclama una respuesta frente a los desalojos y la especulación inmobiliaria.
En Madrid, cuatro columnas partieron desde distintos puntos para concentrarse en Cibeles. La protesta transcurrió mayoritariamente de forma pacífica y estuvo marcada por pancartas con el mensaje "Ahora toca huelga general".
Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, explicó que todavía no existe una fecha para el eventual paro, ya que será necesario alcanzar un acuerdo con los sindicatos laborales. Sin embargo, sostuvo que las movilizaciones muestran que existe presión social para avanzar hacia esa medida.

TENSIÓN EN VALENCIA Y MOVILIZACIONES REGIONALES
Las protestas también llegaron a Palma de Mallorca, Santander, Oviedo, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Sevilla, Málaga, Cádiz, Santiago de Compostela y distintas localidades de Canarias, entre otras. En Barcelona, algunas movilizaciones fueron suspendidas debido al temporal.
El episodio de mayor tensión ocurrió en Valencia, donde manifestantes intentaron acercarse a un congreso inmobiliario. La Policía intervino con gases lacrimógenos y otros medios antidisturbios después de que algunos participantes retiraran vallas de seguridad.
Las movilizaciones tienen entre sus antecedentes el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años, caso que se convirtió en uno de los detonantes de la actual ola de protestas por la vivienda.

