En las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el lunes 10 de agosto, los equipos de emergencia han recurrido a una señal conocida en México: levantar el brazo con el puño cerrado para solicitar silencio durante las labores de búsqueda.
El objetivo es concreto: reducir el ruido para facilitar la localización de personas que pudieran permanecer atrapadas bajo los escombros.
Cuando un rescatista levanta el puño, las actividades alrededor de la zona de búsqueda deben detenerse. Maquinaria, golpes, gritos y conversaciones se suspenden mientras los especialistas intentan identificar cualquier sonido procedente de las estructuras colapsadas.
La señal puede ser utilizada durante algunos segundos o minutos, dependiendo de las condiciones del operativo. Una voz, un golpe o cualquier otro ruido puede aportar información para determinar dónde concentrar los trabajos de rescate.
Una señal asociada al sismo de 2017
El gesto se hizo especialmente visible en Ciudad de México después del terremoto de magnitud 7.1 registrado el 19 de septiembre de 2017.
Durante las labores de rescate en edificios colapsados, brigadistas y voluntarios utilizaron el puño levantado como una instrucción visual para pedir silencio y mantener la atención en posibles sonidos provenientes de los inmuebles afectados.
El uso de la señal también mostró la importancia de coordinar a las personas que participaban en los operativos. En lugares donde intervenían cuerpos de emergencia, voluntarios y ciudadanos, un gesto visible podía transmitir la instrucción sin necesidad de recurrir a gritos o altavoces.
Su aparición en Colombia vuelve a poner el foco en una práctica utilizada por los equipos de rescate para mejorar las condiciones de búsqueda.




