La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el uso de emergencia de un medicamento genérico para tratar a los animales afectados por el gusano barrenador, una plaga que se alimenta de los tejidos vivos de mamíferos de sangre caliente y que ha generado creciente preocupación en el sector ganadero.
La medida se produce luego de que se confirmaran siete casos de infección en Texas y Nuevo México, lo que encendió las alertas sobre una posible expansión de esta especie, erradicada del territorio estadounidense desde la década de 1960.
RESPUESTA SANITARIA ANTE EL AVANCE DE LA PLAGA
El tratamiento autorizado consiste en tabletas de nitenpiram, convirtiéndose en el primer medicamento aprobado por la FDA específicamente para combatir el gusano barrenador. Según las autoridades, el objetivo es contener y eliminar los brotes detectados antes de que se conviertan en una amenaza mayor para la producción pecuaria.
Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, destacó que se trata de una alternativa de rápida acción y bajo costo. El medicamento se comercializa sin receta médica en presentaciones de 11.4 y 57 miligramos, y la dosis debe ajustarse al peso del animal. La FDA indicó que no debe administrarse a ejemplares con un peso inferior a dos libras.
Las moscas responsables de la infestación depositan sus huevos en heridas abiertas o membranas mucosas. Las larvas nacen en pocas horas y penetran en los tejidos para alimentarse de carne viva. Aunque el nitenpiram elimina la mayoría de las larvas rápidamente, no previene nuevas infecciones.

IMPACTO ECONÓMICO PARA LA GANADERÍA
La amenaza del gusano barrenador también preocupa por sus posibles consecuencias económicas. Un brote de gran escala podría generar pérdidas de miles de millones de dólares para la industria ganadera estadounidense y presionar aún más los precios de la carne de res.
Desde mayo del año pasado, Estados Unidos mantiene restricciones a la importación de animales a través de la frontera sur como parte de las acciones para evitar la propagación de la plaga, que se ha expandido por México durante el último año.
Texas, que concentra más de 12 millones de cabezas de ganado y es el principal productor de carne de res del país, figura entre las regiones más vulnerables. Cualquier afectación sanitaria en sus rebaños podría repercutir en productores, exportadores y consumidores de todo el mercado estadounidense.





