El director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, recordó el asesinato del agente Enrique "Kiki" Camarena y aseguró que el crimen ocurrió en México en medio de la corrupción de autoridades, durante una conferencia de prensa realizada este lunes en Pensilvania.
El funcionario participó en un encuentro sobre los avances de la estrategia contra el tráfico de fentanilo, donde también llamó a respaldar la Semana del Listón Rojo, una iniciativa conmemorativa dedicada a la memoria de Camarena.
El agente estadounidense fue secuestrado, torturado y asesinado a mediados de la década de 1980. Por este caso, el narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero permanece detenido en Nueva York, sin que hasta el momento haya alcanzado un acuerdo con el gobierno estadounidense, según la información proporcionada.
OPERATIVOS CONTRA LAS REDES CRIMINALES
Cole afirmó que la DEA mantiene investigaciones dirigidas a diferentes eslabones del narcotráfico, desde quienes suministran precursores químicos y transportan sustancias ilícitas hasta los responsables del lavado de dinero, los laboratorios clandestinos y las estructuras de liderazgo criminal.
De acuerdo con el titular de la agencia, las redes investigadas tienen presencia en países como México, Colombia, China y naciones de Centroamérica.
El funcionario mencionó que las acciones buscan proteger a la población estadounidense y reiteró que la institución continuará persiguiendo a los responsables de estas actividades, sin importar en qué país se encuentren. También dijo que las operaciones deben realizarse conforme al marco legal y constitucional de Estados Unidos.
DEA REPORTA RESULTADOS CONTRA EL FENTANILO
Como parte del balance de sus acciones, la agencia informó que durante 2025 logró impedir que 4 mil 184 kilogramos de fentanilo llegaran al mercado estadounidense.
La DEA comparó el volumen asegurado con una cantidad equivalente a 14 millones de pastillas cada dos meses, de acuerdo con las cifras expuestas durante la conferencia.
Cole señaló que estos resultados representan vidas salvadas y atribuyó parte de los avances a la colaboración entre comunidades y corporaciones encargadas de hacer cumplir la ley.
La intervención se enmarcó en los esfuerzos del gobierno estadounidense para combatir el tráfico de drogas sintéticas y desarticular las organizaciones criminales involucradas en su producción y distribución.

