Cuba acumula basura por falta de combustible para recolección

La situación puede derivar en un problema de salud pública, mientras el gobierno busca apoyo internacional

La isla enfrenta las consecuencias del bloqueo petrolero.
La isla enfrenta las consecuencias del bloqueo petrolero.

La basura se acumula en las calles de La Habana al no poder operar la mayoría de los camiones recolectores por la escasez de combustible, una de las consecuencias más visibles del actual bloqueo petrolero que sufre la isla.

Desde hace más de una semana, montones de cajas de cartón, bolsas plásticas y residuos orgánicos invaden las esquinas de la capital cubana, atrayendo insectos y generando un fuerte olor a descomposición. Los habitantes esquivan los grandes montones de desechos y algunos incluso rebuscan entre la basura para buscar materiales reutilizables.

ESCASES DE COMBUSTIBLE Y MEDIDAS DE RACIONAMIENTO

La razón principal detrás del colapso del servicio es la falta de diésel y gasolina para los camiones: de los 106 vehículos destinados a la recolección, solo 44 siguen operando debido a la falta de combustible. Esta situación ha llevado al gobierno cubano a aplicar medidas de racionamiento para priorizar servicios esenciales como hospitales y la generación de electricidad.

La escasez energética se agudizó tras la reducción drástica de envíos de petróleo. Venezuela, que en años recientes había sido el principal proveedor, suspendió sus exportaciones a mediados de diciembre, y México también anunció la interrupción de suministros ante amenazas de Washington de imponer aranceles a los países que envíen combustible a la isla.

IMPACTO EN LA SALUD PÚBLICA Y VIDA COTIDIANA

La acumulación de basura ha generado advertencias entre los residentes por los posibles riesgos sanitarios, en un contexto donde ya se enfrentan a escasez de alimentos, medicamentos y energía.

El aumento de los residuos en las calles no solo afecta la calidad de vida de los habaneros, sino que también podría agravar problemas de salubridad en toda la ciudad.

Esta crisis de recolección se añade a los desafíos económicos y sociales que enfrenta Cuba, intensificados por la presión de las sanciones y la reducción de suministros energéticos críticos.

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