Un pequeño de apenas un año terminó hospitalizado en Florida luego de ingerir accidentalmente metanfetamina que se encontraba dentro de un vaso entrenador. El caso ha causado indignación en la comunidad, no solo por la exposición del menor a una droga peligrosa, sino porque los adultos responsables no solicitaron ayuda médica de inmediato.
El incidente ocurrió el 24 de febrero y fue confirmado por la Oficina del Sheriff del Condado de Nassau, que informó sobre el arresto de cuatro personas que vivían en la misma casa donde sucedieron los hechos.
UNA BOLSA CON DROGA DENTRO DE UN VASO INFANTIL
La investigación comenzó cuando personal médico alertó a las autoridades tras recibir al menor con síntomas de una posible sobredosis.
De acuerdo con el reporte oficial, el niño bebió líquido de un vaso entrenador, conocido como "sippy cup", sin que los adultos notaran que en el fondo había una bolsa que contenía metanfetamina. Una residente del domicilio confirmó posteriormente que la sustancia encontrada en el interior era esa droga.
Esto significa que el pequeño consumió líquido que estuvo en contacto directo con el narcótico, lo que derivó en la intoxicación.
HORAS CRÍTICAS SIN PEDIR AYUDA
Uno de los aspectos que más preocupó a las autoridades fue la reacción de los adultos presentes en la vivienda. Según las investigaciones, sabían que el bebé había estado expuesto a la sustancia y que posiblemente la había ingerido, pero no llamaron al número de emergencias 911.
Pasó toda la noche sin que recibiera atención médica. Fue hasta la mañana siguiente, cuando el menor comenzó a vomitar, que decidieron trasladarlo al hospital.
Los médicos lograron estabilizar al pequeño tras ingresarlo por una posible sobredosis.
CUATRO DETENIDOS POR NEGLIGENCIA INFANTIL
Las autoridades identificaron a los arrestados como residentes permanentes del domicilio:
- Hayden Simmons, de 21 años
- Damien Windham, de 21 años
- Erica Catherine Foley, de 45 años
- Judith Addison, de 79 años

Todos enfrentan cargos por negligencia infantil que causa gran daño físico, considerado un delito grave.
El sheriff Bill Leeper calificó el caso como desgarrador y totalmente evitable. Señaló que no existe justificación para que una droga ilegal tan peligrosa estuviera al alcance de un niño de un año y criticó la falta de cuidado básico hacia el menor.
Las autoridades continúan con el proceso judicial mientras el menor se recupera bajo supervisión médica.




