La muerte de dos agentes estadounidenses y dos mexicanos en la sierra de Chihuahua, tras un operativo contra laboratorios de metanfetaminas, encendió alertas sobre la actuación de personal extranjero en territorio nacional sin acreditación oficial.
De acuerdo con el Gabinete de Seguridad, los agentes de EE.UU. no contaban con autorización formal para participar en acciones operativas en México. Incluso, uno de ellos habría ingresado al país como visitante, sin permiso para realizar labores de seguridad.
El incidente ocurrió el 19 de abril, cuando el vehículo en el que viajaban cayó a un barranco y se incendió al regresar de un despliegue en la Sierra Tarahumara, en el que participaron cerca de 80 elementos.
CRECE LA PRESIÓN DIPLOMÁTICA
El caso escaló rápidamente a nivel bilateral. La presidenta Claudia Sheinbaum solicitó a Washington aclarar el alcance de la participación de sus agentes, lo que abrió un nuevo frente en la relación entre ambos países en materia de seguridad.
Para el analista David Saucedo, este episodio refleja una práctica cada vez más frecuente: operaciones unilaterales de agencias como la CIA, el FBI y la DEA sin notificación previa al gobierno mexicano.
Según explicó, la desconfianza ante posibles filtraciones hacia el crimen organizado ha llevado a reducir el intercambio de inteligencia con autoridades nacionales, privilegiando acciones más reservadas.
SOBERANÍA Y COOPERACIÓN EN DEBATE
Sheinbaum reiteró que la cooperación internacional debe mantenerse, pero siempre dentro del marco legal mexicano. Subrayó que ninguna autoridad local puede colaborar con agencias extranjeras sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
"La soberanía no se negocia", afirmó, al insistir en el respeto a la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional.
Saucedo consideró que, aunque el discurso presidencial tiene impacto político, difícilmente modificará la dinámica real de cooperación. A su juicio, la relación en seguridad entre México y Estados Unidos opera bajo criterios pragmáticos más que legales.
El especialista descartó una crisis diplomática mayor, pero advirtió que el caso se suma a tensiones existentes en temas clave como migración, comercio y combate al narcotráfico.




