La aplicación de ChatGPT, desarrollada por OpenAI, registró un movimiento inusual recientemente luego de que se hiciera pública su colaboración con el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
UN AUMENTO HISTÓRICO EN DESINSTALACIONES DE CHATGPT
El anuncio detonó una reacción inmediata: miles de usuarios decidieron eliminar la app de sus dispositivos casi de forma simultánea. De acuerdo con datos de la firma de inteligencia de mercado Sensor Tower, las desinstalaciones de la app aumentaron hasta un 295% en un solo día después del anuncio del acuerdo.
Para dimensionar el impacto, basta revisar el comportamiento habitual de la plataforma. Durante los 30 días previos, la tasa promedio diaria de desinstalación rondaba el 9 por ciento, un nivel considerado normal para aplicaciones con bases masivas de usuarios. El salto a casi el triple en cuestión de horas refleja un cambio abrupto en la percepción pública.
DISMINUYEN LAS DESCARGAS Y AUMENTAN LAS MALAS RESEÑAS
La reacción no se limitó a quienes borraron la aplicación. También se desaceleraron las nuevas instalaciones. El sábado posterior al anuncio, las descargas en Estados Unidos cayeron 13 por ciento respecto al día anterior, y el domingo retrocedieron otro 5.
El contraste es evidente: antes de hacerse público el acuerdo, las descargas habían crecido 14% día contra día.
El impacto se extendió a la reputación digital. Según Sensor Tower, las evaluaciones de una estrella aumentaron 775% el sábado y continuaron creciendo el domingo. En paralelo, las valoraciones de cinco estrellas se redujeron a la mitad. Otros proveedores de datos externos confirmaron tendencias similares.
IA ENGADGET
Mientras la polémica crecía, su competidor Anthropic capitalizó el contexto. Según reportes retomados por Engadget, la aplicación vinculada a esta empresa logró posicionarse en el primer lugar de apps gratuitas en la App Store durante ese periodo.
El episodio demuestra que, en el mercado digital, la percepción pública puede mover la aguja con rapidez.
Más allá de los números, el caso expone la sensibilidad de los usuarios frente al destino y uso potencial de la inteligencia artificial. ChatGPT se consolidó como herramienta de productividad, creatividad y apoyo educativo.
Sin embargo, cuando una tecnología de consumo masivo se vincula con estructuras de defensa nacional, parte de la comunidad reacciona cuestionando el alcance y las implicaciones éticas de esa relación.
No es la primera vez que una empresa tecnológica enfrenta críticas por contratos gubernamentales en materia de defensa. Lo novedoso aquí es la velocidad con la que el descontento se tradujo en métricas concretas: desinstalaciones, caída en descargas y presión reputacional en tiendas digitales.
¿CRISIS PASAJERA O PUNTO DE INFLEXIÓN?
La incógnita es si este repunte representa un giro estructural o una reacción coyuntural. Según estudios de Statista Consumer Insights realizados entre 2022 y 2024, ChatGPT ha mantenido el liderazgo en su categoría, aunque el entorno se ha vuelto más competitivo.
En 2024, alternativas como Meta AI acortaron distancia, mientras que Gemini generó altas expectativas como competidor directo. Aun así, la herramienta de OpenAI conserva ventaja como pionera.
En la economía de las apps, la confianza es un activo frágil. Hoy, eliminar una aplicación puede convertirse en una forma de protesta simbólica. Y cuando eso ocurre a escala masiva, los números hablan por sí solos.




