La elección presidencial de Colombia se definirá en una segunda vuelta luego de que ninguno de los candidatos lograra la mayoría necesaria durante la jornada electoral del 31 de mayo. Contra algunos pronósticos de campaña, la disputa por la Casa de Nariño quedó abierta y enfrentará a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda el próximo 21 de junio.
De acuerdo con los resultados oficiales, con el 99.98% de las mesas informadas, Abelardo de la Espriella obtuvo el primer lugar con 43.74% de los votos, equivalentes a 10 millones 359 mil 902 sufragios. Por su parte, Iván Cepeda alcanzó 40.90%, con 9 millones 687 mil 508 votos.
UNA CONTIENDA MUY CERRADA
La diferencia entre ambos aspirantes fue reducida, lo que convirtió a esta elección en una de las más competidas de los últimos años en Colombia. El resultado dejó fuera de la carrera presidencial al resto de los candidatos y abrió una nueva etapa de negociaciones y búsqueda de apoyos.
De la Espriella, identificado con posiciones de derecha, intentará consolidar el respaldo obtenido en la primera vuelta. Mientras tanto, Cepeda, representante del Pacto Histórico, buscará sumar a los votantes de otras fuerzas políticas para revertir la diferencia y alcanzar la presidencia.
Los colombianos deberán regresar a las urnas el 21 de junio para elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro y definir el rumbo político del país para los próximos años.
LOS VOTOS QUE PODRÍAN DEFINIR EL RESULTADO
Tras los dos candidatos punteros, los resultados reflejaron una importante bolsa de votos que ahora será disputada por ambas campañas.
Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo obtuvieron 6.92% de la votación, con un millón 639 mil 421 sufragios. Sergio Fajardo y Edna Bonilla alcanzaron 4.25%, equivalentes a un millón 8 mil 864 votos.
Por su parte, Claudia López y Leonardo Huerta lograron 0.95%; Santiago Botero y Carlos Cuevas sumaron 0.87%; mientras que el voto en blanco representó 1.71% del total.
Analistas consideran que el respaldo de estos sectores será determinante para inclinar la balanza en una segunda vuelta que se perfila altamente competitiva y polarizada.





