El lazo dorado se ha convertido en el emblema mundial que representa la lucha contra el cáncer infantil, una enfermedad considerada rara que, en la actualidad, registra una tasa de supervivencia global cercana al 82 por ciento a cinco años del diagnóstico. Esta cifra puede variar dependiendo de factores como la zona donde se localiza el tumor, su tamaño, el tratamiento recibido, la edad del paciente y las infraestructuras sanitarias de cada país.
La historia del lazo dorado se remonta a 1991, cuando un grupo de padres y madres de niños con cáncer en Estados Unidos planteó la necesidad de crear un símbolo que representara la lucha de sus hijos y diera mayor visibilidad a esta problemática.
En aquel momento, ya existían otros lazos asociados a distintas enfermedades, por lo que buscaron un color que reflejara fortaleza, resistencia y valor. La intención era sensibilizar a la sociedad y movilizar apoyos para reducir la mortalidad infantil derivada del cáncer.
Con el paso de los años, el símbolo trascendió fronteras y fue adoptado por organizaciones en distintos países, incluyendo federaciones de padres y asociaciones dedicadas a la atención y acompañamiento de menores con esta enfermedad.
¿POR QUÉ SE UTILIZA EL COLOR DORADO?
El dorado fue elegido por su relación directa con el oro, un metal altamente valorado, fuerte y resistente. El oro mantiene sus propiedades incluso al entrar en contacto con el fuego, lo que lo convirtió en una metáfora del carácter y la fortaleza de los niños que enfrentan el cáncer.
Simboliza que los menores son el tesoro más valioso de la sociedad y que, pese a las adversidades del tratamiento y las secuelas, demuestran una resistencia admirable. Por ello, este color representa su valentía y la importancia de protegerlos y acompañarlos durante el proceso.
15 DE FEBRERO, UNA FECHA CLAVE
El símbolo cobra especial relevancia cada 15 de febrero, Día Internacional del Cáncer Infantil, una jornada impulsada por Childhood Cancer International desde 1994 con el objetivo de unir esfuerzos globales para mejorar la calidad de vida de niñas, niños y adolescentes diagnosticados.
Durante esta fecha, asociaciones civiles, instituciones médicas y familias promueven campañas de sensibilización para fomentar el diagnóstico temprano, el acceso oportuno a tratamientos y mejores condiciones de atención médica.
Las organizaciones dedicadas a esta causa insisten en que muchas muertes infantiles por cáncer podrían evitarse con detección temprana, mayor disponibilidad de tratamientos y sistemas de salud fortalecidos.
Portar el lazo dorado se ha convertido en un acto simbólico de apoyo y solidaridad hacia los pacientes y sus familias. Más allá de un distintivo visual, representa la lucha por incrementar la tasa de supervivencia y por garantizar que todos los menores tengan acceso a diagnóstico y tratamiento adecuado a tiempo.




